Canal de información del acontecer Quintanarroense y termómetro del ambiente político Local y Nacional

Esquirlas de Libertad| Dime Que Medios Lees Y Te Diré Cómo Piensas| Manuel Agustín Trujillo Gutiérrez

21

“Para investigar la verdad es preciso dudar, en cuanto sea posible, de todas las cosas” René Descartes.

George Orwell solía decir que si la libertad significaba algo, sería sobre todo, el derecho a decirle a la gente aquello que no quiere oír. Bajo la premisa de Orwell, todos los que hacemos de la pluma nuestra espada estamos haciendo uso de nuestra libertad, pues, a pesar del esmero, la pasión y objetividad que le imprimas a un texto, siempre existirá una cantidad de lectores que les disgustará en sobremanera lo que están leyendo. Y es que la cosa es clara, aceptar la realidad es algo muy duro, pero aceptar las múltiples realidades que los distintos medios nos ofrecen es todavía más complicado.

Para poder comprender por qué los medios publican lo que publican y por qué a veces parece que lo que escriben dista tanto de lo que concebimos, hay que partir del principio básico: los medios de comunicación son empresas y los líderes de opinión son sus empleados. Los medios de comunicación tienen dueños, sus dueños tienen intereses y sus empleados deben de cumplir las encomiendas de la empresa para que cumpla con sus metas. No existe medio como tal que ofrezca información de manera desinteresada y no lucrativa sólo por el hecho altruista de mantener informada a la gente; inclusive los blogs personales se ven contaminados por los intereses personales, convicciones políticas, religiosas, económicas y sociales de quien escribe.

Para las empresas existe una regla básica para ser exitosas y esa es la ley de la oferta y la demanda. Los lectores, no son más que clientes; la notas, entrevistas, reportajes, columnas, entre otras, no son más que productos y como mencioné anteriormente, los columnistas, reporteros, presentadores y líderes de opinión no son más que empleados –viéndolo desde la visión corporativa-. La gran masa cautiva de la televisión mexicana es informada de manera tal que consuma los demás contenidos afines a las empresas televisoras como lo son los periódicos, revistas y medios en línea que profesen una ideología que mantenga cautiva la atención del cliente a los productos de su empresa y, que sobre todo, vea al empleado como a alguien admirable y de confianza.

Pero existe un público que no es cautivo de los medios “oficialistas” y, también es una amplia clientela que haría gorda la cartera de cualquier empresa; este, es el público que desconfía de los grandes corporativos, que nada contra corriente, que cuestiona a las grandes empresas, a sus empleados, a sus productos y hasta a sus clientes. Este público demanda información, información diferente, distinta a la de los otros medios, que polarice las opiniones, que los haga sentirse seguros, que los haga sentirse informados. Por su puesto, las empresas pequeñas, medianas y algunas grandes se valen de estos clientes para hacer su agosto; bajo la ley de la oferta y la demanda, su intención no es más que generar contenidos que mantengan la hoguera encendida, que mantenga el descontento y que por supuesto, haga de sus clientela sus principales publicistas, pues la publicidad de boca en boca es –sin lugar a dudas- la más potente.

Unos toman una marca de refresco, otros toman la otra y, al final de cuentas siguen tomando refresco; unos optan por unos medios y otros por otros y, al final de cuentas, siguen siendo informados o mejor dicho, parcialmente informados. Como dice el refrán, la oveja negra no deja de ser oveja.

La información está en todas partes, la información está en todos lados y para estar bien informados no basta leer los medios que nos dicen lo que nos gusta escuchar sino también lo que no nos gusta escuchar, entenderlos, cuestionarlos, procesarlos y generar un criterio propio e imparcial de cada situación que sea la que se haya apoderado de nuestra atención. Es por eso que Aristóteles solía decir a sus alumnos que la duda es el principio de la sabiduría. Porque a pesar de que la información que compremos sea la que más nos guste –como un par de zapatos-, no significa que sea la mejor; hay que cuestionarla, deshebrarla, procesarla y darle un enfoque global; todo está conectado.

René Descartes alguna vez escribió que “para investigar la verdad es preciso dudar, en cuanto sea posible, de todas las cosas”. Así pues, los invito a que antes de vanagloriar a un líder de opinión o vapulear a otro, duden no sólo de la información que no les gusta sino también de la que les gusta. Entiendo que consumimos un producto que al leerlo, verlo o escucharlo nos haga creer que tenemos la razón, por eso el mismo Descartes afirmaba que no hay nada repartido de modo más equitativo que la razón, ya que todo el mundo está convencido de tener suficiente.

Si hay algo que le hace falta a esta generación es leer, y no sólo leer por leer sino leer por aprender y leer de todo. Dejemos de lado los dogmas y entendamos de una vez por todas que quizá no está siendo informado, sino manipulado. Así que antes de polarizarnos en los medios de izquierda o de derecha, los invito a abrir sus mentes al mundo de la información que nos ofrece el internet o de lo contrario no me quedará más que seguir diciendo: dime qué medio lees y te diré como piensas. @TruGMA

Los comentarios están cerrados.

Este portal de noticias usa cookies para mejorar tu experiencia. OK Seguir leyendo