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El Veneno Populista en México

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Cuando el fanatismo ha gangrenado el cerebro, la enfermedad es casi incurable. –Voltaire, filósofo francés.

Ya hace una semana en el CEN del PRI en el marco de la visita del Presidente Enrique Peña Nieto, quien tenía más de dos años de ausentarse de su partido, emitió un discurso que llamaba a la transformación del instituto político valiéndose de sus nuevos cuadros. Lo que a un servidor llamó la atención fue también el énfasis del discurso del Presidente Peña en contra del populismo. El discurso advertía que el populismo destruía a las instituciones, cuartaba las libertades y acababa con naciones enteras.

Pero el Presidente Peña no es el único hablando de eso. Ya hace muchos años Enrique Krause había previsto los peligros del populismo latinoamericano. Hoy ha surgido una mujer joven de nombre Gloria Álvarez, que ha dedicado sus días a advertir de lo perverso, peligroso y nocivo que es el populismo. A su vez, en el debate por la presidencia del PAN se advirtió también sobre el peligro de los populistas.

Los personajes corruptos se replican por América Latina y el mundo. En algunos países su poder es tanto, que han llegado a gobernar y han devastado a naciones enteras con sus decisiones unilaterales.  Lamentablemente desde ya hace algunos años la agenda populista ha ido tomando fuerza en México y, lo peor de la situación es que ya ha penetrado a grandes estratos de la población que se comen el discurso y creen en dichas falacias.

Es por eso que he decidido retomar el Decálogo del Populista escrito por la Fundación Para el Progreso para enunciarles a grandes rasgos los peligros a los que hacía alusión el Presidente y, con diez frases advertirles de la agenda populista en México.

  1. El populista exalta al líder carismático.

En el populismo no existe un proyecto político sino las virtudes encarnadas del líder. El líder utiliza su carisma para movilizar masas y estas le dan la autoridad para dictar lo que es correcto y lo que es verdad. Generalmente promete regresar el poder al pueblo y terminar con todos sus problemas materiales y espirituales.

Ofrezco mi honestidad, ofrezco mis sentimientos, ofrezco mi corazón. –Andrés Manuel López Obrador (AMLO). No olvidar tampoco su frase “Jesucristo también fue perseguido y espiado”, pretendiendo compararse con dicho personaje religioso.

  1. El populista no sólo usa y abusa de la palabra, se apodera de ella.

El populista siempre trata de demostrar que la verdad es sólo una: la suya. Para lograrlo recurre a la retórica demagógica. Con ello exhorta a la población a entender al mundo de una sola forma que es funcional al populista. Para lograr esto, el control, hostigamiento, y censura de los medios de comunicación es vital.

Mala leche de Proceso. Cree que todos somos iguales y como en el 2006 y 2012, con sus “reportajes independientes” le ayudan al régimen. –AMLO, atacando a Proceso tras no favorecerle en un reportaje.

  1. El populista fabrica la verdad.

El líder carismático se presenta como el único capaz de interpretar el pensar y sentir del pueblo. Toma ese supuesto conocimiento y lo enuncia como absoluto. Así logra que su discurso se transforme en verdad oficial, llegando frecuentemente a amenazar, perseguir y hostigar a la disidencia.

El decir que éramos lo mismo, que era yo fascista —lo cual era una exageración— sí influyó en la votación. Ahora ellos (el EZLN) tienen capacidad para rectificar. –AMLO. Es decir, ellos están mal, yo estoy bien. No olvidemos tampoco su comisión de la verdad.

  1. El populista utiliza de modo discrecional los fondos públicos.

El populista pretende disponer a su antojo de los recursos del país sin contemplar responsabilidad alguna. Los gastos públicos están a merced de la voluntad del líder. En una muestra de desprecio por la institucionalidad económica. Causa daño al equilibrio financiero del país y con esto a toda la población.

No hay presupuesto que alcance para esto. Haciendo un cálculo rápido, se tendría que multiplicar por diez el presupuesto actual de la UNAM para cubrir al 100 por ciento la demanda de estudiantes. Ello es demagogia pura, ya que si se pudiera hacer dicho gasto, ya lo hubiera hecho este gobierno o los anteriores. –Senador Javier Lozano.

  1. El populista reparte directamente la riqueza.

Como el populista dice conocer al pueblo y sus problemas, se atribuye la autoridad única para disponer discrecionalmente de los recursos públicos. Es él quien personalmente decide cómo y cuánto se reparte. En ocasiones es él mismo el que hace la repartición. Lo que se esconde tras esto es que en realidad soborna al pueblo.

El presupuesto de este año para México, para nuestro país, es de 3 billones 700 mil millones. Saquen la cuenta. Somos 28 millones de familias en el país, si ese dinero se dividiera en partes iguales alcanzaría para entregar 11 mil pesos mensuales por familia.- AMLO, en una demostración plena de demagogia e ignorancia financiera.

  1. El populista alienta el odio de clases.

Los regímenes populistas se fortalecen en medida que polarizan la sociedad. Para lograrlo el populista recurre a un discurso de odio contra diversos sectores: los adinerados, los empresarios, la prensa, los extranjeros, los diferentes. Todos somos potenciales dianas de su política de rencor que, en definitiva, pretende manipular a la ciudadanía.

El lenguaje de AMLO es de un maniqueísmo primitivo; de buenos contra malos, pobres contra ricos. – Raúl Trejo Delarbre, reconocido especialista en comunicación.

  1. El populista moviliza permanentemente a los grupos sociales.

El populista usa su carisma para movilizar a la población para validarse como portavoz de la voluntad popular. La plaza pública es el espacio ideal para manipular la opinión de la ciudadanía, convirtiéndola en un rebaño dócil y sumiso. Es ahí donde se produce el juicio público de los “enemigos del pueblo” y se anuncian las medidas arbitrarias del líder.

En caso de no ganar, Andrés Manuel López Obrador, vamos a tomar las principales calles y ciudades del país, los perredistas vamos a cerrar las entradas al Distrito Federal, cerraremos el Zócalo y reforma, pero esta vez no será pacíficamente, tendremos un plantón en cada rincón del México. –Supuestos hackers en páginas de Josefina Vázquez en el 2012.

  1. El populismo recurre sistemáticamente al “enemigo exterior”.

Cuando hay problemas, para asegurar la permanencia del apoyo popular, el líder se inventa enemigos. Haciendo uso de la retórica nacionalista, el populista se refiere  un “enemigo externo”, que pueden ser instituciones, corporaciones, gobiernos o personajes extranjeros que, según él, buscan derrocarlo.

Salinas es el jefe de este grupo (la mafia del poder). Son 16 multimillonarios, 11 políticos corruptos del PRI y del PAN y tres tecnócratas. –AMLO, describiendo a quienes constantemente culpa de sus derrotas y los problemas de México.

  1. El populismo desprecia a las instituciones.

Basado en su verdad, se instala en una idea de justicia directa. Como se desconfía de las leyes creadas por la vía institucional, el líder secuestra los poderes del Estado. Manipula al congreso y vuelve parciales a los tribunales. Alienta al pueblo a tomar justicia en sus manos en base a lo que el régimen populista define como correcto.

Al diablo las instituciones. –AMLO, tras ser derrotado en su búsqueda de la Presidencia.

  1. El populismo domestica y destruye la democracia liberal.

El populista busca a toda costa ampliar el espacio para ejercer su poder. Todo aquello que se le oponga o busque controlarlo es contrario a la supuesta “voluntad popular”, esto es, a los deseos del populista. De la misma manera, el líder populista buscará mantenerse en el poder eternamente.

Protesto cumplir y hacer cumplir la Constitución general de la República, desempeñar leal y patrióticamente el cargo de presidente legítimo de México. –AMLO, autoproclamándose presidente legítimo de México. Que dicho sea de paso lleva 9 años en el encargo.

Por lo enunciado con anterioridad, resulta evidente que la agenda populista llegó a México hace ya muchos años, sin embargo y por fortuna de todos, esta no se ha consolidado. Entiendo lo peligroso de emitir las palabras y denuncias que aquí manifiesto, pues no tardarán en llegar los fanáticos políticos a agraviarme con insultos, llamarme vendepatrias, borrego, parte del régimen, cometortas o demás descalificativos; no obstante, la labor del que comunica no es agradar a los que transgreden sino denunciarlos.

En honor a Rubén Espinoza y todos aquellos que son ultimados por decir lo que piensan. (@TruGMA)

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