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El rey de Tailandia hace cuarentena en Alemania con su harén de 20 mujeres

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A Maha Vajiralongkorn se le da mucho mejor vivir como un rey que actuar como tal. Al fin y al cabo, ha dedicado su vida a prepararse para los placeres más que al gobierno. En los últimos días ha salido a la luz que, ante la amenaza del coronavirus, el monarca tailandés ha optado por aislarse del mundo reservando un hotel entero en el sur de Alemania para uso y disfrute de él y su corte, que incluye una veintena de concubinas.

Esta noticia se hizo pública poco después de que una campaña digital contra su figura se volviera viral en las redes sociales del país. En las primeras 24 horas más de 1,2 millones de personas criticaron su gestión, empleando la etiqueta “Mi ksatriy wi thami?”, traducido como “¿Para qué queremos un rey?”. La conversación pronto se convirtió en uno de los temas más populares, a pesar de que la Corona –institución clave en la arquitectura política de Tailandia– está protegida por una ley de lesa majestad que castiga con cuantiosas multas y hasta 35 años de cárcel cualquier comentario negativo vertido en público.

El rey Vajiralongkorn, cuyo apelativo dinástico es Rama X, concluyó su coronación en diciembre del año pasado, pero ya ha dilapidado la credibilidad acumulada durante las seis décadas de reinado de su progenitor, el rey Bhumibol, quien siempre contó con la veneración de la mayoría de sus súbditos. “No eres un rey, solamente tuviste la fortuna de ser hijo de un rey”, sentenciaba un usuario en Twitter.

Una de las críticas más reiteradas entonces hacía referencia a las largas estancias del rey en el extranjero, en particular en un momento tan complicado como el actual. A diferencia de su predecesor, quien no abandonó el reino en sus últimos 24 años de vida, Vajiralongkorn pasa la mayor parte de su tiempo en su mansión en Baviera, al borde del Lago de Starnberg. La información publicada por el tabloide alemán Bild aseguraba que el monarca no ha aparecido en público en su país desde febrero y que, además, no habría pisado suelo patrio desde entonces. Tailandia es el segundo país más afectado por la pandemia del Sudeste Asiático, con 1.524 casos y 7 víctimas mortales. El gobierno liderado por el general Prayuth Chan-ocha decretó la semana pasada la emergencia nacional, una medida que incluye el bloqueo de la mayor parte del territorio y la entrada de cualquier extranjero no residente.

El rey, mientras tanto, reposa en el Grand Hotel Sonnenbichl, cerca de la frontera con Austria, con permiso de las autoridades locales. No se sabe si Suthida, la reina consorte, le acompaña. Asimismo, hasta 119 cortesanos habrían sido enviados de regreso a su país de origen tras dar positivo en la prueba de la Covid-19.

El hotel, construido en 1980 y renovado por última vez en 2010, es un clásico resort de invierno alemán. Las fotografías muestran un gran edificio amarillo de tejas naranjas, con campo de golf, balneario, piscinas y amplios salones con una decoración que haría rechinar los dientes a Wes Anderson; todo ello a los pies de una cadena montañosa. El complejo cuenta con 99 habitaciones repartidas en 5 plantas. Las ordinarias cuestan 85 euros por noche, mientras que en condiciones normales las suites están disponibles a partir de 368: un alojamiento modesto para un semidiós acostumbrado a vestir de oro.

El dinero no es un problema para Vajiralongkorn: por algo es el monarca más rico del mundo. Precisamente, una de sus primeras decisiones tras acceder al trono fue poner bajo su control personal la Oficina de Propiedad Real, una institución que gestiona las multimillonarias inversiones de la casa real y sus vastas posesiones a lo largo y ancho del país. Por si esto no fuera suficiente, en julio del año pasado el Gobierno le descargó de la molestia de pagar impuestos por sus terrenos, ahondando así la separación entre la vida y la labor de un rey.

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