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El motor de la indignación mueve una vez más a miles, en México y en el extranjero

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Ciudad de México, 21 de noviembre.– Fue un día largo. Las movilizaciones empezaron muy de mañana, en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM), y aún entrada la noche distintos grupos caminaban por el centro de la capital, como en una kermés, después de abandonar el Zócalo donde se repitieron –ya al final– escenas conocidas: un puñado de jóvenes encapuchados que tiraron vallas, que lanzaron cohetones para provocar a las fuerzas del orden público. Hubo 30 detenidos y 12 policías heridos.

El motor de la movilización de ayer, una de las más grandes y largas (en tiempo) que se recuerden, es el mismo: la indignación por los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa que fueron desaparecidos por policías municipales el 26 de septiembre pasado en Iguala, Guerrero. El escenario: una crisis política que ha puesto en primera fila al Presidente Enrique Peña Nieto y a su esposa, la Primera Dama Angélica Rivera, quien dos días antes trató de aclarar el escándalo por su mansión, conocida como la “casa blanca”. La prensa extranjera no paró ayer de comentar el incidente de la lujosa residencia en un país de pobres. Y no sólo los medios: músicos y actores de talla internacional hablaron del tema. Rob Schneider, uno de los comediantes más reconocidos de Estados Unidos, comentó, en algún momento: “Bueno, ya estuvo. Me voy a MÉXICO a conseguir trabajo en una telenovela. Escuché que PAGAN 10 MILLONES!” Y luego puso dos hashtags que han marcado el otoño: #México y #YaMeCansé. El corazón de la marcha, dividida en tres contingentes, fueron otra vez los padres de los 43. Ellos condujeron al país que protesta desde hace semanas. Ellos encabezaron la jornada de descontento, que ayer tuvo un episodio álgido y lleno de significados, y que algunos medios ya lo llaman el “otoño mexicano”, en referencia a las primaveras que conmovieron a diferentes países árabes. “No vamos a descansar hasta encontrar a los muchachos o hasta que nos los entreguen. Estamos seguros que saben dónde están. Tenemos la esperanza e ilusión de verlos”, dijo Felipe de la Cruz – convertido en vocero de los familiares- en el Zócalo, acompañado por padres, ante una plaza llena. Acusó que a más de 52 días sin sus hijos, el gobierno federal “sólo simuló y no realizó una investigación seria”. Para ellos, los 43 muchachos siguen vivos. Para ellos, han dicho, están desaparecidos y quien se los llevó fue el gobierno mexicano. LA TOMA DEL ZÓCALO El Zócalo capitalino presentó un lleno inédito. Foto: Antonio Cruz, SinEmbargo Los padres de los 43 normalistas desaparecidos en Iguala, Guerrero, dijeron por la noche, en el Zócalo, que quieren que caiga el Presidente Peña Nieto y todo su gabinete. “Estoy seguro que en estos momentos Peña Nieto piensa de qué manera reprimir al pueblo para callar su voz. Lo que hicieron con Ayotzinapa será la caída del gobierno maldito que está matando a nuestros hijos”, expresó Felipe de la Cruz, uno de los padres más activos. Luego, un estudiante de la Escuela Normal Raúl Isidro Burgos, al recibir el micrófono de manos de Felipe de la Cruz, exigió la licencia del Presidente. “Han tocado a los estudiantes, un punto de la sociedad donde nunca debieron meterse. Queremos que todos caigan, no sólo el Presidente, sino todos los culpables”, dijo. “No estamos cansados, estamos enojados. No ha hecho otra cosa que engañar a los padres de familia, denunciamos que este gobierno en lugar de investigar ha amenazado a los padres de familia”, dijo otro de los padres proveniente de la caravana Julio César Nava. La mamá de uno de los estudiantes exigió al gobierno federal la presentación con vida de los muchachos. “Yo quiero decirles que nos regrese a nuestros hijos, no vamos permitir más asesinatos. No son nada más nuestros hijos, son miles. Nosotros los padres les decimos a este gobierno que se vaya a chingar a su madre”. El discurso duró alrededor de 40 minutos. Durante ese lapso militares se asomaron por los balcones de Palacio Nacional, mientras que la multitud enardecida les gritó consignas. Pero el discurso y las consignas fueron un tema de ayer. El otro, las agresiones. Al final de la manifestación en el Zócalo al menos un granadero fue linchado por la turba. Y antes, en el Aeropuerto, en medio del enfrentamiento, periodistas y activistas. En el Centro Histórico quedó atrapado Juan Martín Pérez, director ejecutivo de la Red por los Derechos de la Infancia en México, con su hijo de tres años en brazos, así como con su familia. Fueron lanzados al piso ante la embestida policiaca, como se observa en una fotografía subida a Twitter por el usuario David sin tele, @davirrin. El defensor de derechos de la niñez relató a Sin Embargo que tanto él como su familia estaban bien y a salvo. Recalcó que se encontraba furioso por la forma en que la autoridad manejó la situación, ya que debió considerar que se trataba de una manifestación pacífica en donde se encontraban presentes muchas familias. La organización internacional Artículo 19 reportó 18 periodistas y activistas agredidos por policías sólo en el operativo del aeropuerto. Por la noche, el Secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, dijo que el gobierno federal respetará el libre derecho a la manifestación, pero no permitirá actos violentos. Lo dijo a la televisión. Lamentó los hechos ocurridos en la Plaza de la Constitución y refirió que hasta el momento tiene reportada la detención de 12 hombres y tres mujeres, entre ellos un extranjero al que señaló como uno de los más agresivos. El Gobierno del Distrito Federal reportó que en las marchas de esta tarde no se presentaron incidentes de consideración, aunque por los hechos registrados en las inmediaciones del aeropuerto hay dos policías lesionados y 16 detenidos.

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