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El hombre del Presidente en problemas: Higa y la economía abollan a Videgaray

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Ciudad de México, 13 de diciembre .– Pocos o nadie lo habrían adivinado. Carrera casi perfecta: Diputado federal, Presidente de la Comisión de Presupuesto y Cuenta Pública, coordinador de las campañas de Eruviel Ávila Villegas al Edomex y de Enrique Peña Nieto a la presidencia. Luego, coordinador general para la Transición Gubernamental y, como de librito, Secretario de Hacienda y Crédito Público. Economista del ITAM, doctorado en el Massachusetts Institute of Technology (MIT).

Y dos tesis para recibirse: una sobre la privatización de los puertos mexicanos, y la otra todavía más atinada para los tiempos: “La respuesta fiscal a los choques petroleros”. Algunos lo han llamado “el hombre del Presidente” Enrique Peña Nieto. Un sucesor ideal. Pero pocos o nadie habrían adivinado que bastaron dos años para abollar su figura. Dos años en los que México no ha crecido ni lo programado ni lo prometido. Y ahora, un nuevo escándalo: su casa de fines de semana en Malinalco que, se sabe ahora por una investigación de The Wall Street Journal, también viene de la “generosidad” del grupo constructor más beneficiado del sexenio de Peña Nieto en Edomex: Grupo Higa. Videgaray no ha podido explicar a satisfacción por qué la economía mexicana no despega. Y ahora tiene otra explicación pendiente: por qué no considerar un conflicto de interés que recibió financiamiento de un grupo, propiedad de Juan Armando Hinojosa, que hizo lo mismo con la Primera Dama, Angélica Rivera, a quien entregó la “casa blanca” de Las Lomas de Chapultepec. El Secretario de Hacienda adquirió la casa por 7.5 millones de pesos en octubre de 2012, con una hipoteca con H&G a ser pagada en 18 años, informó The Wall Street Journal. Videgaray Caso aseguró que la casa fue adquirida de forma legal y que está dispuesto a ser investigado. Pero Grupo Higa ganó miles de millones de pesos en proyectos de obras públicas en el Estado de México durante el tiempo en que Peña Nieto fue Gobernador de esa entidad, y en la presente administración federal. “No hay un conflicto de interés. Hice el trato cuando no tenía un cargo público, y el trato estuvo dentro de los parámetros del mercado”, dijo Videgaray. EL “CEREBRO” DEL PRESIDENTE Luis Videgaray Caso fue el coordinador de campaña de Enrique Peña Nieto. Foto: Cuartoscuro. El 5 de diciembre de 2011, Enrique Peña Nieto, quien para entonces era ya el único aspirante a la candidatura del Partido Revolucionario Institucional (PRI), se presentó en la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara, Jalisco. De pronto, el joven ex Gobernador del Estado de México cayó en un lapsus del que no ha podido levantarse. A la pregunta de cuáles eran los tres libros que habían marcado su vida respondió: “Pues, he leído varios, desde novelas, que me gustaron en lo particular. Difícilmente me acuerdo del título de los libros. La Biblia es uno. La Biblia en algún momento de mi vida y algunos pasajes bíblicos. No me leí toda La Biblia, pero sí algunas partes. Sin duda, en alguna etapa de (mi) vida, fue importante, sobre todo en la adolescencia”, dijo un Peña Nieto titubeante. “Leería algo que seguramente mi vocación por la política alentaba este espíritu. La Silla del Águila, de Krauze [en realidad de Carlos Fuentes] (…) Y hay otro libro de él mismo que quiero recordar el nombre sobre caudillos, (pero) no recuerdo el título exacto”, expuso, mientras con la mirada, desesperado, buscaba la ayuda de alguien. Para entonces, el público que abarrotó el salón donde presentaba su libro México, la gran esperanza comenzó a reír, a cuchichear, algunos incluso lanzaron frases burlonas en voz alta. Ese alguien a quien el ex Gobernador del Edomex buscaba con la mirada estaba sentado en la primera fila del salón: era Luis Videgaray Caso, su principal asesor y quien, desde que comenzara la respuesta, hacía señas con la mano a EPN para que la cortara de tajo. Desde ese momento y durante toda su campaña rumbo a la Presidencia en 2012, Videgaray Caso se dedicó a proteger, a casi esconder a Peña Nieto de los medios críticos y las preguntas incómodas. Él fue el encargado de dar la cara ante los asuntos difíciles: las acusaciones por excesos en los gastos, los acarreos y la compra de voluntades durante ese proceso electoral; el repudio a Peña Nieto por parte de los estudiantes de la Universidad Iberoamericana, el 11 de mayo de 2012, con el que se desató un movimiento estudiantil a nivel nacional en contra del candidato del PRI y de la empresa Televisa; las polémicas entabladas por las acusaciones del candidato de las izquierdas, Andrés Manuel López Obrador, etcétera. No por nada fue entonces calificado como el “cerebro” del político mexiquense, el hombre tras el poder de Peña Nieto, calificativos que se ganó tras siete años de servirle como un colaborador cercanísimo, metódico, pragmático y quien le rindió las mejores cuentas.

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