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Descubren en Júpiter un ciclón del tamaño de Texas en medio de la misión espacial Juno

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La misión espacial Juno, de la NASA, detectó un nuevo ciclón del tamaño de Texas mientras realizaba un sobrevuelo cercano a Júpiter en noviembre.

El planeta ya es el hogar de múltiples ciclones gigantes y este que acaba de ser descubierto podrá ofrecer aún más información sobre la atmósfera de Júpiter.

Las cámaras de Juno detectaron ciclones gigantes congregados en los polos de Júpiter poco después de su llegada en julio de 2016: nueve al norte y seis al sur. El ciclón central, justo en el corazón de donde se reunían los demás, era tan grande como Estados Unidos.

Cinco ciclones gigantes parecían detenerse en el polo sur, manteniéndose en una formación apretada y estable alrededor de un sexto ciclón central y no permitiendo que otros ciclones se unieran a su forma similar a un pentágono.

“Casi parecía que los ciclones polares eran parte de un club privado que se resistía a nuevos miembros”, explicó en un comunicado Scott Bolton, investigador principal de Juno perteneciente al Southwest Research Institute en San Antonio.

Pero el pasado 3 de noviembre, Juno voló a unos desafiantes 3.500 kilómetros sobre las nubes de Júpiter y realizó su vuelo número 22 desde su llegada. Este reciente esfuerzo reveló que a un nuevo y pequeño ciclón se le había permitido unirse al grupo exclusivo.

“Los datos del instrumento mapeador auroral infrarrojo Jovian (JIRAM, por sus siglas en inglés) de Juno indican que pasamos de un pentágono de ciclones que rodeaba a otro en el centro a una organización hexagonal”, indicó Alessandro Mura, coinvestigador de Juno en el Instituto Nacional de Astrofísica en Roma. “Esta nueva incorporación es más pequeña en tamaño que sus seis hermanos ciclónicos más establecidos: es aproximadamente del tamaño de Texas”, añadió.

Solo el tiempo dirá si el pequeño ciclón podrá crecer hasta alcanzar el tamaño de sus vecinos. Ya tiene una velocidad sostenida similar de 362 kilómetros por hora.

Las cámaras de Juno pudieron observar más de cerca el proceso atmosférico que ocurre en Júpiter y echar un vistazo dentro de la capa meteorológica entre 48 y 72 kilómetros debajo de las nubes superiores. Combinados, estos datos no solo ofrecen información sobre Júpiter, sino también sobre otros planetas gigantes gaseosos en nuestro sistema solar, así como la manera en que se pueden comportar las atmósferas de los exoplanetas e incluso tormentas similares en la Tierra.

“Estos ciclones son fenómenos climáticos nuevos que no se han visto ni pronosticado antes”, señaló Cheng Li, un científico de Juno de la Universidad de California, Berkeley. “La naturaleza está revelando una nueva física sobre los movimientos de fluidos y el funcionamiento de las atmósferas de los planetas gigantes. Estamos comenzando a comprenderlo a través de observaciones y simulaciones por computadora. Los futuros sobrevuelos de Juno nos ayudarán a refinar aún más nuestro conocimiento al revelar cómo evolucionan los ciclones con el tiempo”.

Pero detectar el ciclón solo fue posible porque los ingenieros ayudaron a la nave espacial que funciona energía solar a navegar sobre eclipse que podría haber terminado la misión al congelarla.

“Desde el día en que entramos en órbita alrededor de Júpiter, nos aseguramos de que permaneciera bañado por la luz del sol 24/7”, aseguró Steve Levin, científico del proyecto Juno en el Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA en Pasadena, California. “Nuestros navegadores e ingenieros nos dijeron que se acercaba un día difícil, cuando entraríamos a la sombra de Júpiter durante unas 12 horas. Sabíamos que en un período tan prolongado sin energía, nuestra nave espacial sufriría un destino similar al del Opportunity, cuando los cielos de Marte se llenaron de polvo e impidieron que los rayos del Sol llegaran a sus paneles solares”.

Dentro de la sombra de Júpiter, Juno enfrentaría temperaturas mucho más frías a las que había sido sometido en las pruebas, lo que podía agotar sus baterías más allá del punto de recuperación. El equipo de la misión ideó una estrategia para que Juno “saltara la sombra”, según la NASA, y simplemente se perdiera el eclipse. Una quemadura del sistema lo ayudó a saltar hacia adelante y evitar el eclipse.

“La combinación de creatividad y pensamiento analítico una vez más ha valido la pena para la NASA”, dijo Bolton. “Fue nada menos que una genialidad de navegación. He aquí que, lo primero que encontramos en la puerta del otro lado, es un descubrimiento fundamental”, completó.

Felizmente, Juno puede continuar orbitando y estudiando a Júpiter hasta el final de la misión en julio de 2021.

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