Concordia, Sinaloa.– La violencia volvió a golpear de lleno al sur de Sinaloa con un hecho que exhibe la profunda crisis de gobernabilidad en la entidad: el Cártel de Sinaloa secuestró a 14 trabajadores de una mina canadiense en la zona serrana de Concordia, donde la presencia del crimen organizado ha desplazado por completo a la autoridad.
Los empleados —ingenieros, geólogos, supervisores y personal de seguridad— fueron levantados directamente de su campamento en La Clementina, en una operación atribuida a una célula del Cártel de Sinaloa que controla la región y opera sin resistencia. Hasta ahora no existe comunicación con los captores ni información clara sobre el paradero de las víctimas.
Familiares de los trabajadores han tenido que presionar por su cuenta ante la falta de respuestas y la percepción generalizada de que el gobierno estatal fue rebasado. La zona serrana, desde hace meses, se mantiene bajo dominio criminal, mientras las autoridades locales apenas emiten comunicados sin resultados.
Organizaciones mineras exigieron la intervención inmediata del gobierno federal, advirtiendo que Concordia se ha convertido en un territorio donde el Cártel de Sinaloa dicta las reglas y donde la seguridad estatal simplemente no existe.
Este secuestro masivo se suma a una escalada de ataques, desapariciones y agresiones contra funcionarios, conformando un escenario donde la gobernabilidad en Sinaloa está fracturada. El mensaje es claro: el crimen organizado actúa a plena luz, sin freno y sin Estado que lo contenga.
La desaparición de los 14 trabajadores no solo es una tragedia para sus familias; es la prueba más reciente de un Sinaloa donde el vacío de autoridad permite que el Cártel de Sinaloa avance sin obstáculos y ponga en jaque la seguridad y estabilidad de toda la región.





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