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Caen los asesinos de los comerciantes Agustín Márquez Sonacatl y Enedel Gobín Jiménez

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CHETUMAL, 9 de diciembre.- B.C.H. alias La Huera y su pareja sentimental, J.C.C.E. alias El Burro y/o El Quico, dueños del bar El Cerrito de la población de Francisco Villa, fueron detenidos por la Policía Ministerial del Estado como presuntos asesinos de los comerciantes Agustín Márquez Sonacatl y Enedel Gobín Jiménez, así como de la joven mesera Amalia Marín Pérez, de 19 años, a quienes supuestamente mataron en medio de una acalorada discusión por el cobro doble de una cuenta de consumo, el pasado miércoles 3 de diciembre en la noche.


Según los resultados de las investigaciones ministeriales, La Huera y su pareja pretendieron cobrarle de nueva cuenta la cantidad de mil 300 pesos que ya había pagado Agustín Márquez Sonacatl por su consumo en el bar, y al negarse a esta petición, la mujer le disparó en la cabeza con un arma calibre .380 especial, y al ver que no moría le cortaron la yugular con un cuchillo cebollero, al igual que a Enedel Gobín Jiménez, quien por su estado de ebriedad no pudo defenderse.
Mientras que a la joven mesera Amalia Marín Pérez, de 19 años, le hicieron una incisión en el cuello con un cúter para que no los delatara, y su cuerpo lo tiraron en un sitio diferente al de los dos comerciantes, con el propósito de que no relacionaran el crimen con el bar.
Los asesinos fueron detenidos en Francisco Villa, luego que el juez de control liberó la orden de aprehensión la noche del lunes, y este martes se llevó a cabo la audiencia de imputación en los Tribunales Penales Orales. Asimismo, en la tarde de este martes se realizó un cateo, con la orden de un juez, en una vivienda de la pareja donde escondieron la mercancía que le robaron a los tianguistas.
Como dio a conocer Por Esto! de Quintana Roo, el bar El Cerrito, que fue asegurado por la Procuraduría General de Justicia el domingo pasado tras el hallazgo del cuerpo de la mesera identificada como Amalia Marín Pérez, de 19 años, originaria de Nicolás Bravo, resultó ser clave de las investigaciones, pues en ese lugar fueron asesinados los dos comerciantes y la mujer.
Con relación a este tema, en conferencia de prensa que ofreció al mediodía de este martes el procurador general de Justicia, Gaspar Armando García Torres, dijo que con la ardua labor de la Policía Ministerial, el Ministerio Público y peritos se logró aclarar de manera ágil el homicidio de tres personas, y se logró detener a dos imputados en dicho crimen.
Señaló que una vez que el juez de control liberó las órdenes de aprehensión, de inmediato se cumplió en contra de una mujer con iniciales B.C.H. alias La Huera, propietaria del bar El Cerrito, y su pareja sentimental J.C.C.E. alias El Burro y/o El Quico, personas imputadas por los homicidios de Agustín Márquez Sonacatl, Enedel Gobín Jiménez y Amalia Marín Pérez.
García Torres mencionó durante la conferencia que la capeta de investigación 0062/2014 se inició el pasado jueves 4 de diciembre del presente año, cuando se recibió el reporte del hallazgo de dos cuerpos de personas del sexo masculino en el interior de una camioneta Ford Ranger, de color verde, con un camper color dorado, con placas de circulación TB-4191-D, que estaba abandonada en el kilómetro 218+38 en el tramo Francisco Villa – Nachi Cocom, de la carretera federal Chetumal – Escárcega, a la altura del Cerro del Pavo.
Posteriormente, el sábado 6 de diciembre tuvieron conocimiento del hallazgo del cadáver de una mujer con el rostro desfigurado, tirado a un costado del basurero clandestino en el poblado Nachi Cocom, y con relación a las lesiones que presentaba el cuerpo de quien fue identificada con el nombre de Amalia Marín Pérez, la necropsia arrojó que fue devorado por la fauna del lugar.
A raíz del hallazgo del tercer cuerpo, las investigaciones dieron un grito y se confirmó la sospecha de los policías ministeriales, quienes determinaron asegurar la cantina ubicada en el poblado de Francisco Villa, al considerar que la mujer asesinada se desempeñaba como mesera en el bar El Cerrito y que su muerte estaba relacionada con el homicidio de los dos comerciantes.
Los policías ministeriales – como se informó-, trabajaron varias horas en el bar El Cerrito desde muy temprano hasta la noche del día domingo 7 de diciembre, donde lograron recabar evidencias concretas de que en ese lugar fue donde se cometió el triple homicidio, y posteriormente los cuerpos fueron abandonados en distintos puntos cercanos a la población de Francisco Villa.
Narrativa de los hechos
García Torres señaló que las investigaciones de cómo ocurrieron los hechos fueron favorecidas por los testimonios de una mesera que huyó del bar cuando ocurrió el homicidio, y de otro testigo que estaba cerca del lugar.
Establecieron que Agustín Márquez Sonacatl y Enedel Gobín Jiménez, luego de acudir a instalar su puesto al poblado de Nicolás Bravo, retornaron al bar El Cerrito en el poblado de Francisco Villa para continuar ingiriendo bebidas etílicas, y sentaron a su mesa a Amalia Marín Pérez, quien laboraba en ese lugar como mesera. También le pagaron por anticipado a otra mujer que trabajaba en el antro para que les realizara un baile exótico.
Posteriormente, pagaron la cuenta, que ascendía a mil 300 pesos por consumo de cervezas, pero al verlos completamente ebrios y felices, pues incluso estaban cantando – según narró la testigo-, la dueña del bar, B.C.H., alias La Huera y su pareja sentimental J.C.C.E. alias El Burro o El Quico, se acercaron a Agustín y Enedel para requerirles otra vez que pagaran la cuenta, lo que generó la molestia de éstos, quienes le dijeron a la mujer y a su acompañante que ya habían pagado.
La negativa de los comerciantes provocó la ira de La Huera y El Burro y/o El Quico, quienes estaban drogados, y la mujer se acercó a Agustín, a quien le disparó a quemarropa con una pistola calibre .380 especial, haciendo blanco en su cabeza, pero al notar que no moría con un cuchillo cebollero le hicieron un corte en la yugular, y seguidamente le hicieron lo mismo a Enedel, que por su estado de ebriedad no pudo defenderse.
Amalia Marín Pérez, al notar esta acción, cayó en una crisis nerviosa y comenzó a gritar diciendo que le diría a sus padres de lo ocurrido, y pretendió abandonar el lugar, pero la pareja la detuvo y con un cúter le provocaron una herida en el cuello, lo que provocó que cayera herida de muerte en el piso del bar, donde los tres fallecieron de shock hemorrágico hipovolémico agudo, es decir, desangrados.
Una vez que se cercioraron que estaban muertos, descargaron la mercancía que había en la camioneta Ford Ranger de los comerciantes y la dejaron en el bar, para subir los cuerpos en la parte posterior y llevarlos a tirar a donde finalmente fueron localizados los cuerpos de Agustín y Enedel, a la altura del Cerro del Pavo.
Pero la pareja supuso que si dejaban el cuerpo de Amalia Marín Pérez en la camioneta relacionarían el homicidio con el bar propiedad de La Huera, por lo que optaron por regresar al lugar en donde dejaron los cuerpos dentro de la camioneta Ford, sacaron el cuerpo de Amalia para subirlo a su vehículo, una camioneta Chevrolet Silverado, y lo llevaron a tirar al basurero de Nachi Cocom, donde fue localizado el sábado seis de diciembre.
Posteriormente, se dieron a la tarea de guardar la mercancía en un predio propiedad de la pareja en Francisco Villa, donde peritos y un agente ministerial, así como policías ministeriales realizaron un cateo al tener la orden girada por un juez, en la tarde de este martes.
García Torres agregó que con base en la investigación se logró ubicar el arma calibre .380 especial, el cuchillo cebollero con mango de color blanco, un celular de los occisos, la camioneta Chevrolet Silverado propiedad de La Huera, la cual dio positivo a luminol (rastros de sangre), mismo al que dio positivo el bar El Cerrito, donde fueron ultimados estos dos comerciantes y la joven mesera.
Una vez reunidos los elementos probatorios en la carpeta de investigación, se solicitó al juez las órdenes de aprehensión por imputación de homicidio calificado, misma que fue otorgada y cumplida la noche del lunes.
Cabe señalar que la muerte de Amalia Marín Pérez, de 19 años, con base al resultado de los estudios periciales se registró el mismo día y a la misma hora que la de los comerciantes; y obedeció a un corte en la yugular al igual que Enedel y Agustín, sólo que éste último recibió también un balazo en la cabeza.

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