Culiacán, Sinaloa.— El centro de la ciudad vivió minutos de auténtico pánico tras el ataque armado contra los diputados de Movimiento Ciudadano, Sergio Torres Félix y Elizabeth Montoya. La agresión dejó a ambos legisladores lesionados y bajo atención médica en hospitales locales, mientras las autoridades intentan recomponer el control en una zona dominada por la impunidad.
El Ejército Mexicano desplegó un operativo inmediato, con sobrevuelos y patrullajes tácticos en avenidas principales. Comerciantes, empleados y familias que se encontraban en el área describieron la escena como un “sálvese quien pueda”, ante el estruendo de disparos y la movilización militar que paralizó el corazón de Culiacán.
La dirigencia nacional de Movimiento Ciudadano reaccionó de inmediato. Su presidente, Jorge Álvarez Máynez, condenó el ataque y exigió garantías de seguridad para sus legisladores, al tiempo que demandó una investigación seria sobre un hecho que, nuevamente, exhibe la fragilidad del estado frente al poder criminal.
El atentado ocurre en un territorio marcado por más de un año de escalada violenta, agudizada tras la entrega del histórico líder del Cártel de Sinaloa, Ismael El Mayo Zambada, a las autoridades de Estados Unidos en julio de 2024. Su entrega —realizada por uno de los hijos de Joaquín El Chapo Guzmán— reconfiguró las disputas internas y externas del crimen organizado, lo que expertos consideran un detonante del clima actual.
A pesar del despliegue militar, hasta el momento no se ha reportado ninguna detención. La incertidumbre se mantiene mientras Culiacán vuelve a quedar atrapado entre balas, silencio oficial y un escenario donde los grupos criminales siguen imponiendo sus reglas.





Deja tu comentario