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Así nos Vemos, A dónde irá el PRI ||| Por Edgar Pérez

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Hay gente que ve la tempestad y no se hinca, se niegan a guarecerse piensan que siguen estando de moda y en el ánimo ciudadano.
El PRI, que a principios de mes recibió una bocanada de aire fresco con sus triunfos en Coahuila e Hidalgo, mismos que permitieron el retorno de ilusiones por su pronto regreso a las grandes ligas de la política.
Solo hay que recordar que en ambos estados sus gobiernos estatales son priistas y el Partido cuenta con todo el respaldo tanto humano como financiero. Tienen estructuras que están apapachadas y su gestión social sigue viento en popa en la atención y solución de sus demandas.
Fue un triunfo que se festejó a nivel nacional y algunos siguen creyendo que ese es el inicio de una transformación general. Dejó entrever que Morena también puede tener malas noches y malos resultados; la gente ya castiga los malos actos y más la indiferencia y el olvido.
Los Partidos Políticos han olvidado su función básica que es atender a su militancia, alzar la voz cuando las decisiones de las autoridades lesionen el estrato social, la exigencia del respeto y los derechos de una adecuada convivencia.
En Quintana Roo parece que la dirigencia priista lee al revés estos indicadores, en lugar de procurar acercamientos con su militancia, se esta volviendo menos accesible y favorecedora de otros intereses particulares que no encuadran con los seguidores de este Instituto.
Hace un par de semanas que iniciaron una limpia que más bien es una purga, al cambiar las dirigencias de sus comités municipales sin el debido proceso, sin consultarle a la militancia, sin la apertura para el ingreso de cuadros con compromiso social y no familiar.
En Othón P. Blanco hicieron a un lado a una verdadera priista, a alguien con una trayectoria de décadas de su vida dedicadas al cuidado y a salvaguardar los principios de algo en el que ella sigue creyendo. Una auténtica guerrera que ha pasado sacrificios para portar la camiseta, ha soportado estoicamente las épocas de gloria y ahora la deshonra de ese Partido.
Cierto es que se requieren nuevos liderazgos, pero no que se sigan otorgando los puestos y responsabilidades por afinidades familiares, ni por ser yerno de uno de los más repudiados gobernantes que ha tenido este estado.
Al joven Miguel Marzuca le entregan la dirigencia municipal priista de la ciudad capital, mientras su cónyuge es la Pastora del Organismo de Mujeres Priistas, que bonita familia. Será que la dirigencia hizo consenso con su militancia?, con sus sectores y organismos afiliados? Será que se siguen beneficiando a las familias? Acaso no tendrán gente que sepa cuáles son los sacrificios para escalar en el Partido?
Están cambiando liderazgos a diestra y siniestra, tienen prisa para reportarle a Alito “misión cumplida”, lo mismo en Solidaridad cambiaron al todo político de Claudio Padilla que en José María Morelos.
Tiempos aquellos en donde ser dirigente, era salir producto de una escrupulosa revisión, de tener méritos, de ser capaz y estar trabajando para que la militancia te reconozca. Ahora, se les cita a un salón vacío y se les lee la cartilla casi semejante a la epístola de Melchor Ocampo. Les dan la bendición y les refrendan que cuentan con el apoyo de la “dirigencia”, no de la militancia. Un Partido se debe a su gente no a sus líderes.
El PRI estatal está dando palos de ciego, se están retirando cuadros valiosos que han ocupado cargos de elección como Marciano Dzul quien les restregó que existe un verdadero estancamiento del Partido en sus Principios y esencia popular, un alejamiento de la dirigencia con la militancia , por ello, no está dispuesto a seguir simulando.
Se marchó también la diputada Judith Rodríguez, quien recibió volquetadas de improperios, maldiciones, malas vibras, y acaba de denunciar a la dirigencia priista ante la FGE , presentó quejas ante la CDHEQROO y el IEQROO por discriminación, violencia política y violación a los derechos humanos.
La dirigencia actual le pesa actuar y más caminar, parece que la encomienda de cuidar y acrecentar la militancia de ese Partido no está dentro de sus planes. Están convirtiendo a ese Instituto en un “club de Tobi “, en donde solo sus amigos ocupen los cargos. Esto se debe a la falta de liderazgo, de compromiso social, de vocación de servicio.
Llegan a la fiesta a divertirse y olvidan cuántos participaron en su organización.
Con estas actitudes el PRI se retira más de su militancia, abandona a sus verdaderos cuadros, crea “ficticiamente” a otros con los que bailará en la próxima fiesta electoral del 2021. Alonso Ovando dice que están de pie si es cierto , pero con un solo pie que no se engañe.
Los cambios seguirán y dentro de pocos meses verán sus resultados. Solos no alcanzarán nada, aspiran a las alianzas aunque sean vergonzantes con tal de seguir gozando de canonjías y las prerrogativas de la “generosa” ley.
Como se extraña al antiguo PRI, dice Juan Alvarado, sabrá alguien en donde está?….
Mejor seguiré caminando y tarareando al inolvidable Julio Iglesias “ unos que nacen otros morirán, agua sin cauce es río sin mar……Siempre hay por quien vivir…..

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