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“Al filo del mañana”: Tom Cruise reinicia el verano

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Con un promedio de cuatro películas memorables por década, es impresionante cómo Tom Cruise ha reimpulsado su carrera durante los últimos treinta años.

Nadie duda que definió los ochenta con Top Gun, Risky Business, Rainman y Born on the Fourth of July. No es descabellado afirmar que es uno de los pilares de los noventa, con títulos como A Few Good Men, Interview with the Vampire, Jerry Maguire, Magnolia y Eyes Wide Shut. En el nuevo milenio, el actor de 51 años continúa dictando la competencia del verano. Su última entrega, Al filo del mañana, se perfila para arrebatar el título de mejor película de esta temporada, además de ser una de sus mejores cintas en un buen tiempo.

Bill Cage (Tom Cruise) es un militar norteamericano que ha servido a su armada como vocero, nunca en el campo de batalla. Esto cambiará cuando una invasión alienígena lo ponga en la necesidad de tomar las armas. Su falta de entrenamiento lo vuelve blanco fácil. Tan pronto pisa la zona de guerra es aniquilado. Bill recibirá una segunda oportunidad para pelear. De hecho, recibirá cientos de oportunidades más. Inexplicablemente, resucita un día antes de los hechos, viéndose obligado a vivir una y otra vez el combate en el que pierde la vida. Conforme esta pelea contra los extraterrestres llamados mimics se repite cada vez que muere, Bill perfecciona sus ataques y reflejos, manteniéndose a salvo y avanzando en el campo de batalla. Así conoce a Rita Vrataski (Emily Blunt), una soldado que le explicará por qué se encuentra atrapado en el tiempo y lo entrenará para ganar la guerra.

Técnicamente no hay nada que no me guste de Al filo del mañana. Pasa con honores la prueba en la que la mayoría del cine de acción fracasa: la ejecución. No le sobran escenas, narra con ritmo imparable, su historia no se distrae en subtramas innecesarias, no deja cabos sueltos. Bravo.

Lo que hace la diferencia entre darle una ovación y darle una ovación de pie son sus ideas. Ya fueron usadas (y muy bien usadas) en películas que aún tenemos presentes. La están comparando intensivamente con Groundhog Day, lo cierto es que, incluso dentro del corpus de cine sci-fi, ya existe Source Code, de Duncan Jones que es, exactamente, la historia de un hombre que debe repetir un lapso de tiempo (incluida su muerte) para evitar una catástrofe. No hay delito en retomar premisas. Es sólo que, en el estado actual del cine hollywoodense (infestado de remakes, secuelas, reboots, adaptaciones de libros), la originalidad es el plus que consagra a una obra cinematográfica.

Por muy prestada, la premisa del héroe atrapado en un lapso de tiempo es tratada con cautela y astucia. La dirección de Doug Liman nos evita la repetición entera de todas las veces que Bill revive, pelea y muere. La edición corta y avanza hasta momentos clave. En apariencia, esto se hace para ahorrarnos el tedio. En el fondo, hay una segunda intensión que nos hará saborear más el relato.

Dos medidas que la favorecen tremendamente son sus inesperados toques de comedia y la bendita idea de quitarle a Cruise su eterno poderío de héroe de acción. Verlo aquí como un hombre incapaz de salvar al planeta es refrescante. Quien sí es capaz de salvar al planeta es Emily Blunt. Su inusual personaje de Rita Vrataski es autora intelectual y material de la misión, toma decisiones y es quien entrena a Bill Cage.

La cualidad única de Al filo del mañana es su trama perfectamente calibrada. Su historia de amor, su invasión alienígena, su viaje en el tiempo se nos cuentan en una sola línea argumental, sin desplazar una a la otra, ni perder rumbo.

A falta del blockbuster visionario, lo que tenemos es un blockbuster con personalidad propia, que compensa la falta de originalidad con innovaciones a nivel de guión y diseño de producción.

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