AGENCIA SIM
Cancún.- El obispo de la prelatura Cancún-Chetumal, Pedro Pablo Elizondo Cárdenas instó a que todos los habitantes de este polo turístico están obligados a contribuir con la seguridad y la paz que se necesita, que no solo es responsabilidad de las autoridades sino también de organizaciones y sociedad civil.
Entrevistado este domingo en la catedral de Cancún, el prelado anunció que el viernes se ordenaron tres sacerdotes, además de la llegada de varios seminaristas, aunque algunos son grandes de edad, se dan cuenta que su vocación es el sacerdocio, y se alegró porque aquí hay mucha necesidad en la iglesia, eso la gente aprecia el trabajo. “Hay mucha hambre de Dios, porque la gente tiene muchas heridas y Dios las sana”.
Sobre la apertura del ciclo escolar litúrgico, Elizondo Cárdenas reveló que se espera algunos 50 estudiantes en el Seminario mayor, unos 60 alumnos en el menor, más otros 20 jóvenes que viene a ver si les gusta, porque se necesita tener vocación de misionero, porque las condiciones en algunos pueblos son muy austeras, la gente ayuda, pero cuando hay pobreza, pues hay que tener mucha vocación, enfatizó.
CORRUPCIÓN, CÁNCER EN EL PAÍS
Pedro Pablo Elizondo dio la bienvenida a la nueva ley anticorrupción, porque la corrupción afecta al país, ya que es la raíz de todos los males en México y en Quintana Roo, algún dÍa se va a acabar, “se les va a caer el teatrito”, porque la educación del pueblo también crece, como iglesia le piden a Dios que así sea, porque todos los males vienen de la corrupción y la impunidad, es como un cáncer social.
En cuanto a los hechos violentos, dijo que hay autoridad que quiere volver, “el demonio anda suelto y muy desesperado, porque le queda poco tiempo, apocalipsis 12:12, el Reino de Cristo nunca será destruido. Aunque el mal anda muy suelto y dando mucha lata. Los poderes del demonio no prevalecerán”.
El obispo hizo un llamado a redoblar esfuerzos en todos los sentidos y poner todos los recursos para asegurar la paz, para que se pueda gobernar correctamente. Además, que se piense en la gente más fregada.
“La paz y el bienestar de este paraíso nos toca a todos, todos tenemos que poner de nuestra parte para tener la paz y disfrutar de la belleza natural que tiene este paraíso. Hay gente amable, buena y que por eso vienen los turistas, no solo por la arena, playa y el sol, pero vino el enemigo y sembró la cizaña, todos debemos colaborar, no ser espectadores pasivos, sino activos para que se garantice la paz en todas las colonias y en todo el ambiente”.
Pidió que se disfrute de la presencia del Señor, que es el único lugar donde se puede tener paz, porque hoy en día hay muchos distractores, deseó que todos los habitantes de Quintana Roo encuentren al “verdadero Jesús, porque ahí nos espera en la cima de la montaña”.



