Pese a la prohibición de la pesca con redes en la laguna Yalahau, pescadores de Chiquilá son víctimas de su propia devastación al realizar esta ilícita actividad, ya que el lugar fue decretado como zona de reproducción para todo tipo de especies marinas arribando tortugas, delfines, y otras especies marinas que quedan a merced de los pescadores furtivos.
La también conocida como laguna Conil mide aproximadamente 20 kilómetros de largo y 5 kilómetros de ancho, es cruce obligado para dirigirse hacia Chiquilá y Holbox y desde junio de 1994 fue decretada área natural protegida con categoría de área de protección de flora y fauna; por ello, se prohibió la pesca con redes para no dañar a las especies que llegan a alimentarse, a aparearse o para reproducirse. Sin embargo, algunos pescadores no tienen conciencia y continúan con esta práctica afectando seriamente a los animales marinos.
La molestia de los pescadores es evidente, pero nadie se atreve a alzar la voz para denunciar esta anomalía, ya que se mantiene la pesca furtiva, usando redes con lo cual ninguna especie marina se salva quedando a merced de los hombres del mar inconscientes.
Por si fuera poco, los pescadores locales también sufren de la invasión de sus homólogos de Yucatán, quienes aprovechando la falta de vigilancia, se adentran en territorio quintanarroense para pescar y se llevan todas las especies, esto deja a los locales de Chiquilá y Holbox todo el año tengan mínimas ganancias.
Los pescadores de la zona norte de este municipio han divisado embarcaciones del puerto del Cuyo, de las Coloradas, Río Lagartos y hasta de Progreso, Yucatán los cuales usan redes para llevarse la mayor cantidad de peces y las especies que no les sirve las devuelven al mar, recalando en la caleta, pero ya sin vida.
Lo que fue considerado como reserva de flora y fauna, se ha convertido en un lugar para que todos los pescadores se aprovechen de las especies que llegan a reproducirse en aguas de la laguna Yalahau sin que la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) haga algo para frenar esta sobre explotación, algo que ni los propios pescadores locales lo hacen ya que solo se quejan de la escasa producción de escamas que tienen durante todo el año.
En la zona norte del Municipio existen cinco cooperativas pesqueras llamadas “Chiquilá”, “Isla Blanca”, “Escameros”, “Punta Cheen” y “Tecaxeña”; además de permisionarios libres haciendo un promedio de 500 pescadores, quienes dependen únicamente de la pesca de escamas pero que su producción se ha visto reducida hasta en un 50 por ciento, ya que décadas atrás aportan la mayor cantidad de especies capturadas a nivel estatal. (FUENTE: AGENCIA SIM)



