Se calcula que entre el 30 y 40 por ciento es lo único que le queda de tierras a la inmobiliaria Bonfil Nueva Alternativa de Quintana Roo (Bonaqroo), de las 2 mil 168 hectáreas que el ejido Alfredo V. Bonfil le entregó bajo convenios estatales propiciados en la gris administración de Joaquín Hendricks Díaz, donde se estableció que por venta se entregaría el 70 por ciento de recursos obtenidos para el Ejido y el 30 por ciento para el gobierno estatal.
De las ventas de las tierras, el ejido no ha recibido nada y eso es lo que reclama el grupo de comuneros que encabezan una serie de juicios mercantiles ante autoridades federales que hasta la fecha no han dado respuesta alguna.
Fue en el año 2002, en apego a la publicación del Diario Oficial de la Federación, que mediante la desincorporación de 2 mil 168 hectáreas el ejido de Bonfil estableció una sociedad con el gobierno del estado encabezado por Hendricks Díaz y constituyó la gestora Bonaqroo, con participación del Instituto del Patrimonio Estatal (IPAE) y la Comisión para la Regularización de la Tenencia de la Tierra (Corett).
“Tenemos problemas de pago de impuestos, problemas fiscales porque nos manejan cifras de alrededor de 600 millones de pesos, embargos por parte del Sistema de Administración Tributaria (SAT), por poco más de 268 hectáreas, que si lo traducimos a pesos y centavos, hablamos de más de mil millones de pesos”, destacó el ejidatario Armando Ortega Gómez, uno de los comuneros afectados.
Y así, de acuerdo al abogado José Luis Moyers, actualmente se espera la resolución del Tribunal Unitario de Circuito, respecto a los dos procedimientos en el Juzgado II de Distrito con los números 67/2016 y 75/2016, así como del Juzgado IV de Distrito con el folio 84/2016, de la documentación, planos y elementos que debe exhibir Bonfil Nueva Generación S. A. para solicitar se resarzan los daños a ejidatarios y se dé continuidad al juicio mercantil.
El abogado explicó que en la sociedad existen dos entes, el gobierno del estado y Bonfil como núcleo ejidal, este último representado por el comisariado ejidal, en ese sentido los ejidatarios tienen derechos y son propietarios de esta Sociedad Civil, siendo limitados y coartados en sus derechos, que detonó en la politización interna y robo de pertenencias, e inclusive dejando en garantías, por juicios fiscales, predios de ellos.
Cabe recordar que la inmobiliaria Bonfil Nueva Alternativa (Bonaqroo) S. A. de C. V., se pactó durante la administración de Joaquín Hendricks Díaz y la gestión ejidal 2002-2005 que encabezó Francisco Espinoza Rentería, Juan Carreón Contreras y Silvestre Córdova Pacheco, quien a decir de los propios comuneros, ha sido el que más beneficios ha obtenido con ello, además del presidente de la empresa, Marco Antonio Alemán Torres y desde luego los prestanombres del ex gobernador como Francisco Garibay Osorio e incluso, Martín Martínez Javier.
De acuerdo a información de los propios comuneros, bajo el precepto de información “confidencial”, las directivas ejidales que han sido serviles al gobierno del Estado y a la Inmobiliaria han “repetido” en varias administraciones e incluso, se han beneficiado con cargos públicos para ello.
De igual forma se encuentran involucrados el ejidatario José Bernardino López Contreras que actualmente encabeza la administración 2014-2017 y en el 2010-2011 (período interino por problemas internos), también fue presidente y hoy además forma parte del consejo de administración de la inmobiliaria Bonfil Nueva Alternativa de Quintana Roo S. A. de C. V.
Y así, la lista de comuneros serviles al gobierno es larga, pues repiten en varias administraciones ejidales y están ligados de una u otra forma a la empresa creada a modo en la administración de Joaquín Hendricks Díaz para despojar al núcleo agrario de Alfredo V. Bonfil.
Otro dato interesante y que podría ser el acabose del ejido, es que dentro del embargo que aplicó el SAT por las más de 250 hectáreas, éstas de un momento a otro podrían ser rematadas mediante una subasta pública, en un hecho que ha comenzado a inquietar a los propios comuneros.



