Filas de vehículos de poco más de tres kilómetros fue lo que ocasionaron los más de tres mil taxistas manifestantes que se dieron cita la mañana de este martes sobre las carreteras federales Cancún-Mérida y 307, para manifestarse en contra del servicio privado Uber.
Durante todo el trayecto, los “martillos” y socios fueron custodiados por más de 15 elementos de la Dirección de Tránsito, Policía Municipal y elementos de la Policía Federal División Caminos.
Aunque no se registró mayor afectación o problemas, en algunos sectores los conductores sí causaron caos vial, pues se encontraron con una zona en donde se construye un paso a desnivel e ingresaron a la zona hotelera con algo de desorden.
Desde que se incorporaron a la carretera 307, poco después de las 10 de la mañana, la fila de taxis y vehículos particulares que se unieron a la manifestación causaron un poco de inconformidad y sorpresa entre los conductores que pasaban, pues formaron una fila con una extensión de más de 10 kilómetros de largo.
Liderados por una patrulla de la Policía Municipal y otra de la Dirección de Tránsito con cuatro elementos, los taxistas se fueron incorporando poco a poco al carril de cambio de velocidad, en el costado derecho de la vía.
A paso lento, las unidades se fueron incorporando hasta llegar al kilómetro 388, en donde la construcción del paso a desnivel del Cancún Country Club provocó que tuvieron que invadir el carril de baja velocidad de la carretera a como diera lugar, por lo que comenzaron los problemas.
Mientras seguían con dirección al puente de Moon Palace, los taxistas provocaron que por algunos minutos se formaran filas de vehículos hasta de tres kilómetros, los cuales avanzaban a vuelta de rueda para evitar un confrontamiento o choques.
Esta situación aumentó cuando los primeros cientos de carros comenzaron a dar la vuelta para retornar por debajo del puente del Moon Palace, en el kilómetro 365, pues mientras que se reincorporaban en los carriles con dirección al centro de la ciudad, muchas otras unidades aún salían del entronque de la autopista Cancún-Mérida, cruce con avenida Guayacán.
Con una diferencia de al menos 20 minutos, los últimos vehículos salieron de la autopista para incorporarse a la carretera federal, los cuales también eran custodiados por agentes de Tránsito y Policía Municipal.
Después de tres horas, los taxistas liberaron la carretera y los últimos kilómetros de la zona hotelera.
Durante todo el recorrido, fueron acompañados por agentes de la Policía Federal División Caminos, los cuales además de intentar desazolvar el flujo vehicular, vigilaban que todo se hiciera con orden, mientras que de cerca y para observar la situación, una patrulla del Ejército decidió realizar un recorrido.
Sin embargo, por el tráfico, se registraron dos accidentes por alcance entre unidades ajenas al convoy, lo que también propició que la carga vehicular fuera bastante densa.



