A cinco días de que José Luis Z. M, fuera ejecutado a balazos en el estacionamiento de la tienda Walmart de la Supermanzana 21, las investigaciones de este caso continúan, y ayer trascendió que dicha investigación incluye a la Secretaría Municipal de Seguridad Pública y Tránsito y la misma Policía Ministerial, pues el ahora occiso les rentaba vehículos de manera constante.
Incluso, hoy se sabe que en la camioneta Lincoln en la que viajaba (la cual no ha sido entregada), los peritos encontraron una libreta con claves y nombres policíacos.
Hasta el día de ayer, el expediente iniciado por la ejecución de José Luis Z. M, no había sido turnado a la Procuraduría General de la República (PGR) en una copia certificada, para que se investigue el delito de delincuencia organizada.
Poco a poco han ido surgiendo algunos detalles de la investigación como que el ahora occiso “surtía” de vehículos tanto a la Secretaría Municipal de Seguridad Pública y Tránsito, como a la Policía Ministerial, a través de la arrendadora “Eleguami”, de su propiedad.
De igual forma, salió a relucir que el día de los hechos, los peritos criminalistas encontraron en la camioneta Lincoln, en la que fue asesinado José Luis Z. M, una libreta en la que se había anotaciones con claves policíacas al parecer de Seguridad Pública Municipal y algunos nombres.
La Policía Ministerial sigue investigando los nexos del ahora occiso, después de que la esposa del fallecido declarara que su marido tenía numerosas y cuantiosas deudas, algunas de hasta dos millones de pesos.
Pero hasta ahora no se ha dicho si se investigará las operaciones de la arrendadora “Eleguami”, propiedad del ejecutado, para averiguar la procedencia de los vehículos que ahí se rentaban.
Esto, después de que Juan Daniel Velázquez Caballero (a) “El Talibancillo”, declarara su relación con el ejecutado, sobre todo en la venta de vehículos robados.
Esta conexión le costó a José Luis Z. M, que el año pasado, fuera incluido en una lista de nombres y apodos de personas, que estaban ligados directamente al Cártel del Golfo, poco después de que “El Talibancillo” fuera detenido y entregado a la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada (SEIDO).
Esa lista fue dejada en una “narcomanta” y todos los ahí mencionados, fueron sentenciados a morir.



