Esquirlas de Libertad - Voces, Trazos y Retazos - La Palabra del Caribe - Periodismo con ética | Noticias de Quintana Roo
  • ¿Quiénes Somos?
  • Contacto
La Palabra del Caribe - Periodismo con ética | Noticias de Quintana Roo
Sin resultados
Ver todos los resultados
  • Quintana Roo
    • Cancún
    • Chetumal
    • Playa del Carmen
    • Tulum
    • Cozumel
    • Isla Mujeres
    • Zona Maya
    • Holbox
  • Nacional
    • Ciudad de México
    • Chiapas
    • Yucatán
    • Coahuila
    • Estado de México
    • Guanajuato
    • Guerrero
    • Oaxaca
    • Tabasco
    • Queretaro
  • Economía
  • Internacional
  • Deportes
    • Futbol
    • Beisbol
    • Futbol Americano
  • Espectáculos
  • Opinión
La Palabra del Caribe - Periodismo con ética | Noticias de Quintana Roo
  • Quintana Roo
    • Cancún
    • Chetumal
    • Playa del Carmen
    • Tulum
    • Cozumel
    • Isla Mujeres
    • Zona Maya
    • Holbox
  • Nacional
    • Ciudad de México
    • Chiapas
    • Yucatán
    • Coahuila
    • Estado de México
    • Guanajuato
    • Guerrero
    • Oaxaca
    • Tabasco
    • Queretaro
  • Economía
  • Internacional
  • Deportes
    • Futbol
    • Beisbol
    • Futbol Americano
  • Espectáculos
  • Opinión
Sin resultados
Ver todos los resultados
La Palabra del Caribe - Periodismo con ética | Noticias de Quintana Roo
Sin resultados
Ver todos los resultados

Esquirlas de Libertad - Voces, Trazos y Retazos

28 julio, 2016
en Opinión
0
COMPARTIDAS
0
VISTAS
Share on FacebookShare on Twitter

Manuel Agustín Trujillo Gutiérrez

La pluma del escritor tiene que estar comprometida con su tiempo. –Jean Paul Sartre, filósofo y escritor francés.

Una vez más, aquí estoy, solo, inmerso en una gigantesca roca que flota y gira con rumbo a ninguna parte. Aquí estamos todos, en el tedio cotidiano de lo que consideramos cierto. Enceguecidos por las luces de las pantallas, ensordecidos por las miles de voces que hablan al unísono, enmudecidos por el absoluto. Mientras dejamos de sorprendernos por el misterio nos adaptamos, miramos e imitamos los valores intangibles de aquellos engranajes con familias que llamamos sociedad. En la ignorancia del otro se aferra el sofismo de “el todo soy yo” o el “allá arriba hay alguien más grande, pero ese alguien está conmigo”. ¿De dónde viene lo correcto? Si lo incorrecto ayer fue correcto y lo correcto mañana será incorrecto.

Nos devoramos, nos devoramos las almas, nos devoramos los cuerpos, nos devoramos las mentes. Una tras otra, una tras otra, una tras otra. Y nos quedamos sin nada. Las experiencias ya no marcan, los amores ya no duelen y la soledad nos hace creer que cambiando refacciones estaremos acompañados. Mentimos, nos mentimos cuando creemos que entre más grande es la lista de posesiones más grande es la sonrisa, nos olvidamos que entre más tenemos, más cuenta nos damos de lo que nos hace falta y eso nos hará ser profundamente infelices. No se trata de conformarse, se trata de crecer para adentro. Una entropía corpórea que nos haga entender que no porque crece y envejece el cuerpo, lo mismo pasa con el alma.

Tan irracionales, tan cerrados, tan ensimismados, caminando entre las aceras repletas con las getas como si la gravedad las tirara para abajo. No hay sonrisas, ni buenos días, sólo ruido y prisa que nos impiden alzar la vista a lo que el destino nos tiene preparado. Porque no somos nada, fuimos, ayer fuimos algo, hoy no somos nada porque estamos siendo. Por eso el destino es paso consecutivo, más no manifiesto. En nuestro pecho late el que no engaña, el que nos regaña, nos acelera, nos cansa y nos deja vivir. Y lo ignoramos, no escuchamos los soplos entusiasmados, mucho menos los desesperados que nos gritan “¡estás vivo!”.

Desconfiamos del justo, desafiamos al sabio, despreciamos al igual y seguimos al rebaño. Caminamos autómatas con rumbo a donde zumben las avispas, donde haya más arguende y borlote, pues al final, si nos equivocamos, si delinquimos o fallamos hay tantos que nunca seré notado. Por eso adoramos a los profetas, porque nos hacen caer en la tentación de la irresponsabilidad, de dejar en sus manos la solución de los problemas de otros, cuando el problema en muchas ocasiones somos nosotros. Nosotros los intolerantes, los que nos imponemos, los que incitamos a la confrontación, al odio, los que gritamos pero no escuchamos, los que queremos cambios sin cambiar, triunfos sin pelear, ganancias sin trabajar y… ni hablar.

Estamos condenados, condenados estamos a la libertad. Porque cuando se van los otros, aquellas voces que nos protegen, en las que nos escudamos, desde las que gritamos, nos quedamos solos. En nuestra soledad somos libres y libertad hacemos. Nadie ordena, nadie es culpable de nuestros actos. En nuestras mentes estamos solos y solos decidimos, de lo decidido el triunfo o el fracaso. Y no hay más, al final es lo que hay. No queda más que cargar siempre en los bolsillos con una sonrisa, un beso, un abrazo y una caricia, para en libertad dar. Porque entregando estamos siendo, sólo siendo estamos amando y sólo amando… sólo amando no estamos solos flotando.

Artículo anterior

Balean a jóvenes durante una fiesta en la Región 101

Siguiente artículo

Aparece narcomanta en cancun con nombres de policias que supuestamente apoyan al crimen organizado

Somos una empresa de comunicación, integrado por un grupo de colaboradores efectivos, honestos y con ética, enfocados en difundir noticias, acontecimientos e información relevante, verídica y actual de México y el mundo de una manera efectiva seria y llamativa en todo Quintana Roo y el sureste.

  • ¿Quiénes Somos?
  • Contacto

© 2024 La Palabra del Caribe. Todos los derechos reservados.

Sin resultados
Ver todos los resultados
  • Quintana Roo
    • Cancún
    • Chetumal
    • Playa del Carmen
    • Tulum
    • Cozumel
    • Isla Mujeres
    • Zona Maya
    • Holbox
  • Nacional
    • Ciudad de México
    • Chiapas
    • Yucatán
    • Coahuila
    • Estado de México
    • Guanajuato
    • Guerrero
    • Oaxaca
    • Tabasco
    • Queretaro
  • Economía
  • Internacional
  • Deportes
    • Futbol
    • Beisbol
    • Futbol Americano
  • Espectáculos
  • Opinión

© 2022 La Palabra del Caribe - Todos los derechos reservados.