Los alrededor de 100 permisionarios de Isla Mujeres laboran a todo lo que da en esta temporada de avistamiento y nado con el tiburón ballena cuando inició el segundo mes de trabajo, trasladando a casi un millar de visitantes a diario, según confirmaron algunos directivos de embarcaciones.
Como se sabe, la temporada concluye el 17 de septiembre próximo, de acuerdo al Plan de Manejo de la especie en el Caribe Mexicano, el cual por cierto, no se cumple a cabalidad en cuanto a los días de descanso que deben tener los botes autorizados, según denuncias aisladas.
Los vacacionistas acuden a ver y nadar con estos ejemplares que arriban a comer plancton en la parte norte de Quintana Roo durante mayo-septiembre, y en total son más de 300 embarcaciones autorizadas de los municipios de Lázaro Cárdenas, Isla Mujeres y Benito Juárez, pero con el establecimiento de días de descanso de esas naves, es para ajustarse a la capacidad de carga esclarecida en 2014.
Mientras, las autoridades municipales de Isla Mujeres confirmaron el estreno de un nuevo monumento a la especie ubicado sobre el malecón Rueda Medina, frente a la terminal del ferry que procede de Punta Sam. Se trata de un mural de 10 metros de largo por dos de altura.
Tarifa baja
Entre los puntos que no se logró ajustar los tour operadores es el cobro adecuado de 120 dólares por turista, tal como se había acordado hace casi una década, pero los intermediarios siguen haciendo su agosto que cobran a su vez, según denuncias, supera esa cifra en algunos casos, pero sólo a los dueños de botes le dan el equivalente de 800 a mil pesos por persona.
“Están haciendo el negocio de su vida con nosotros que terminamos mal abaratando el servicio”, reconoció un permisionario que exhorta a unificar criterio entre todos dueños de botes de Isla Mujeres y Lázaro Cárdenas para que el ingreso sea para ellos y no migajas como reciben ahora.
Sin embargo, para aquellos que comercian su servicio directamente en su sitio web, ofrecen a 120 dólares por persona, incluso ya están buscando elevar el costo para la siguiente temporada, considerando que hay mucho desgaste de motores y naves por el largo desplazamiento de hasta más de 40 millas en el avistamiento de la especie.
Finalmente, se extraña la ausencia del personal de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) para llevar a cabo su trabajo de supervisión y sanción, pues todavía se experimentó a principio de temporada el acoso masivo de los primeros ejemplares que comenzaron a arribar en el área de alimentación.



