En medio de campañas políticas, el Fondo Nacional de Fomento al Turismo, Fonatur, prepara la última andana de proyectos para la tercera etapa de la zona hotelera de Cancún.
Se trata de cinco proyectos que están a la “espera” de que concluya el proceso electoral para ser presentados y puestos a revisión de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Semarnat.
De acuerdo con fuentes oficiales de la oficina de Fonatur en Cancún, tres de esos proyectos son condominales y forman parte de lo que se conoce como la “última reserva turística de sol y playa”.
Esta última reserva no es otra que la zona entre Punta Nizuc y la Milla de Oro en Puerto Morelos. Se trata de un área específica de la tercera etapa de la zona hotelera de Cancún que, de acuerdo con el Centro Mexicano de Derecho Ambiental, Cemda, no aguanta más sobrecarga urbana.
De hecho, esta zona cuenta actualmente con limitantes importantes para el acceso y dotación de servicios, dadas las condiciones ambientales (presencia de manglares y zonas inundables, una delgada franja de duna costera, “bocas de tormenta” y un Parque Nacional colindante a la franja de duna), así como las restricciones legales (ausencia de servidumbres de paso, problemas de tenencia y posesión de la tierra, terrenos con amplia superficie de manglar, entre otros).
Como dato comparativo, actualmente, la zona hotelera se encuentra constituida por 28,252 cuartos hoteleros en una superficie de 847.57 hectáreas (sin contar Puerto Cancún ni la 3ª etapa de la zona hotelera); según el último censo 2011 realizado por la Universidad del Caribe avalado por Profepa. Esto implica que la zona hotelera actualmente presenta una densidad lineal de 33.33 cuartos/hectárea.
Las imágenes son claras en torno a esto. La tercera etapa es la más vulnerable en cuanto a materia ambiental se refiere, toda vez que desde hace mucho tiempo ha sido cuestionado el crecimiento en la misma.
Incluso, tanto las autoridades municipales como Fonatur durante más de diez años decidieron no crecer en esa zona de Cancún, debido a lo endeble que es en materia ambiental.
El tema de la densidad hotelera también ha sido polémico. Los antecedentes señalan una densidad propuesta por un estudio elaborado por Fonatur y que pocos conocen, en el cual se establecía que económicamente los proyectos turísticos (hoteleros) dejan de ser redituables cuando existe una densidad menor a 10 cuartos hoteleros por hectárea, aun cuando no señalan dimensiones, necesidades básicas de infraestructura (vial, social y/o de servicios básicos), así como tampoco de la misma infraestructura hotelera mínima requerida (jardines, albercas, restaurantes, spa’s, lobby, estacionamientos, áreas de empleados, calderas, por destacar algunos), ni del enfoque del mercado al cual va dirigido el desarrollo (nacionalidad, consumo promedio, poder adquisitivo, entre otros).
Sin embargo, dentro de un estudio el Fondo Nacional de Fomento al Turismo, Fonatur, se asegura que la zona hotelera de Cancún tiene capacidad para soportar hasta 40,000 habitaciones, incluida la tercera etapa.
En torno a esto, en 2010, la Procuraduría de Protección al Ambiente realizó un ejercicio llamado cuenta cuartos en el que determinó que la zona hotelera de Cancún estaba ya saturada con 37 mil habitaciones hoteleras y que la construcción de nuevas estructuras podrían colapsar los servicios de suministro de agua potable o electrificación.



