La negra historia que rodea al cubano Rubén López González inició en el 2007 y detona con su intento de ejecución en la Supermanzana 17, hace apenas ocho días.
Sus antecedentes son tan turbios, como lo fue su salida-huida del hospital Galenia a donde ingresó con tres balazos que recibió a manos de solitario sicario.
López González operaba el tráfico de indocumentados desde el 2007, según registros, y llegó a tener una “empresa” con embarcaciones tipo catamarán, las cuales rentaba para tours, además de otras embarcaciones que eran usadas para el tráfico de personas.
Pero además del tráfico de indocumentados de origen cubano, Rubén López González comenzó a incursionar en el secuestro, la falsificación de documentos y el robo de identidades, según consta en investigaciones que hasta la fecha no han sido concluidas.
El nombre de Rubén López González originario de Matanzas, Cuba, comenzó a figurar desde hace varios años en investigaciones a nivel federal, por dedicarse al tráfico de indocumentados.
Según consta en dichas investigaciones, por el año 2007 cuando el tráfico de personas estaba en su máximo apogeo en Cancún, López González era el encargado de realizar viajes a Cuba, vía marítima, para trasladar a Cancún a cubanos indocumentados.
Al llegar aquí, los entregaba al grupo delictivo de “Los Zetas”, quienes a su vez cobraban 10 mil dólares a los familiares de los cubanos indocumentados que radicaban en Miami en Estados Unidos para poder ser liberados.
En noviembre del 2009, Rubén López González fue detenido en el estacionamiento de la tienda Walmart, junto con los cubanos Lázaro Tomás Alonso Miranda y Alaín Puñales García, y la mexicana Heriberta Campos Arrieta, por elementos de la Policía Judicial del Estado (PJE).
En aquella ocasión, un elemento de la Policía Judicial se encontraba en el lugar, cuando vio a los tres sujetos y la mujer a bordo de tres camionetas de lujo y vio que uno de ellos portaba un arma de fuego, por lo que dio aviso a su corporación.
Las camionetas aseguradas fueron una tipo Lexus color verde, con placas de La Florida 417-ISK, una camioneta tipo Sienna color gris, con placas UVG-6671 del estado de Quintana Roo y una camioneta BMW color blanco, con placas UVM-3381 del estado de Quintana Roo; la primera de ellas resultó con reporte de robo y se aseguró también un arma de fuego calibre .380 milímetros.
Al año siguiente, en el 2010, Rubén López González comenzó a incursionar en el secuestro y robo de identidad, actividades con las que pudo hacerse de dinero y propiedades, que incluían embarcaciones y empresas que después manejaría con otros socios dedicados a las mismas actividades ilícitas.
Prueba fehaciente de esta actividad es la declaración de la esposa de López González, quien ante la autoridad ministerial dejó asentado que su pareja era de origen mexicano, pues así constaban en su acta de nacimiento y en su credencial para votar, a nombre de Antonio Ríos Gómez.
Con esta identidad falsa, el cubano se manejaba en Cancún como un empresario dedicado a la renta de catamaranes y según las declaraciones de su esposa, su pareja no tenía una oficina y su actividad se limitaba a recibir llamadas telefónicas y cuando eso pasaba, salía de casa diciéndole que tenía que trabajar.
A la par de sus actividades ilegales, López González logró formar una amplia red de protección que incluía a elementos del Instituto Nacional de Migración (INM) y de la Procuraduría General de la República (PGR).
Pero el nombre de Antonio Ríos Gómez no ha sido la única identidad falsa que el cubano Rubén López González ha adoptado a lo largo de los años que lleva viviendo en Cancún, bajo el amparo de autoridades federales, pues hubo otros nombres que literalmente robó, según consta en investigaciones que hasta la fecha siguen abiertas… (Continuará).



