Esta mañana, en el campamento de los cinco desaparecidos de Tierra Blanca, establecido en el patio central del Ministerio Público de la localidad, la familia Benítez Arroniz digiere la noticia ofrecida por las autoridades federales sobre el homicidio de su hijo.
Ayer, durante la reunión con la Gendarmería Nacional, les mostraron los estudios de ADN realizados a tres centímetros de un hueso de su hijo.
“Son tres centímetros de tibia, lo demás todo está calcinado, y no se pueden analizar” (…) “Para fortuna y desgracia nuestra, aunque sean tres centímetros de una parte de mi hijo, podemos darle cristiana sepultura, y tener a que rezar”, dice Bernardo Benítez, quien se encuentra en espera de que las autoridades le entreguen los restos de su hijo para hacerle un examen de ADN en un laboratorio independiente, para confirmar los resultados.

“Esto no termina todavía, seguimos aquí, y mientras no aparezcan los cuatro muchachos que faltan, vamos a seguir con más fuerza hasta que se esclarezca todo”.
Bernardo Benítez cree que la desaparición forzada de su hijo y otros jóvenes no solo alcanza al delegado de la SSP en la localidad, Marcos Conde Hernández, que se encuentra detenido por las autoridades.



