Hay prófugos ex policías municipales y judiciales, que brindaron protección al Cártel de Cancún y ejemplo de ello fue la fuga de Valentín Hernández Ramos (a) “El Armero”, quien le proporcionaba “servicio” al armamento de Oscar Alejandro Rivero Matos y/o Arturo García Ángeles (a) “Pipo”.
Su fuga fue precisamente durante la captura del “Pipo” y ahora, es buscado por la Policía Judicial del Estado (PJE), corporación a la que perteneció antes de ser policía municipal.
Poco a poco, han ido saliendo a relucir datos en torno a la detención de Oscar Alejandro Rivero Matos (a) “Pipo”, quien también usaba el alias de Arturo García Ángeles.
De acuerdo con la información que fue obtenida, el día en que “Pipo” fue detenido junto con su cuñado y un policía municipal en activo, hubo un cuarto sujeto que logró darse a la fuga.
Pero no se trataba de un sujeto desconocido para la Policía Judicial del Estado quien llevó a cabo la detención, pues se trataba precisamente de un ex compañero suyo.
Hoy se sabe que quien logró escapar en esa ocasión, fue Valentín Hernández Ramos (a) “El Armero”, quien fue elemento de la Policía Municipal y antes perteneció a las filas de la Policía Judicial del Estado.
La presencia de Hernández Ramos junto con el policía municipal Juan Bernardo Franco Franco, confirmó que existen elementos activos y ex elementos de corporaciones policiacas como la municipal y la judicial del estado, que brindan sus “servicios” y dan protección a los grupos delictivos que operan en este destino turístico, como el autodenominado Cártel de Cancún, el cual era comandado por el “Pipo”; hoy encarcelado en Chetumal.
La información en manos de las mismas autoridades ministeriales, señala que Hernández Ramos se encargaba de darle servicio y mantenimiento a las armas del “Pipo”.
El nombre de Valentín Hernández Ramos figuró públicamente en abril del año pasado, cuando fue detenido en la Región 248 en el fraccionamiento Villas del Mar, después de disparar en varias ocasiones en contra de elementos de la Policía Judicial del Estado, lesionando al primer comandante Carlos Mario Hernández Sánchez.
Los judiciales acudieron en aquella ocasión al domicilio de Hernández Ramos, pues vecinos de la zona reportaron a un sujeto que bajaba armas largas de una camioneta sin placas y cuando llegaron, fueron recibidos con una “lluvia de plomo” por parte de Hernández Ramos, quien en ese momento era elemento activo de la Policía Municipal.
Aunque fue puesto a disposición del Ministerio Público del Fuero Común y de la Procuraduría General de la República (PGR), fue liberado al término



