Por La Palabra del Caribe
Playa del Carmen, Quintana Roo, 3 de octubre de 2026.— Un nuevo proyecto turístico e inmobiliario denominado HAZUL pretende desarrollarse sobre una superficie de 425.85 hectáreas al norte de Playa del Carmen, en una zona de selva donde la propia documentación ambiental reconoce la presencia de especies protegidas, incluido el jaguar.
La iniciativa, promovida por Arquitectoma Playa, ingresó esta semana a evaluación de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales mediante una Manifestación de Impacto Ambiental. El proyecto todavía no cuenta con autorización federal para ejecutarse.
El predio, denominado San Francisco, se localiza aproximadamente a nueve kilómetros al norte de Playa del Carmen, al poniente de la carretera federal 307, a la altura del kilómetro 300.
La propuesta incluye un hotel de 280 habitaciones, áreas comerciales, infraestructura inmobiliaria, cuerpos de agua artificiales y una playa artificial de aproximadamente 11 mil metros cuadrados. El desarrollo se plantea en nueve etapas de cinco años cada una, por lo que su ejecución podría extenderse durante varias décadas.
Uno de los puntos ambientalmente más sensibles es la solicitud de cambio de uso de suelo sobre 251.10 hectáreas de selva mediana subperennifolia en proceso de recuperación.
La superficie involucrada convierte al expediente en uno de los proyectos inmobiliarios de mayor escala sometidos recientemente a evaluación ambiental en la zona norte de Quintana Roo.
La Manifestación de Impacto Ambiental también contempla cerca de 908 mil metros cuadrados de cuerpos de agua. El promovente explica que una parte del predio funcionó anteriormente como banco de materiales y que la explotación de roca caliza alcanzó el manto freático, generando cuerpos de agua que ahora se pretenden incorporar al diseño del complejo.
Este antecedente vuelve especialmente relevante la evaluación del comportamiento hidrológico del terreno, debido a las características del subsuelo kárstico de la Península de Yucatán y a la necesidad de evitar afectaciones al acuífero.
La empresa propone manejar las aguas residuales mediante sistemas de almacenamiento hermético y su posterior extracción y disposición a través de compañías autorizadas.
Pero el componente que concentra mayor atención ecológica es la biodiversidad registrada dentro del terreno.
El inventario presentado por el propio promovente identifica especies incluidas en la NOM-059-SEMARNAT-2010. Entre ellas aparecen palma chit, nacax, pavo ocelado, iguana rayada, tortuga de monte mojina y distintas especies de aves bajo alguna categoría de protección.
Además, el estudio registra la presencia de un jaguar, especie catalogada en peligro de extinción.
Este dato obliga a evaluar con especial cuidado los posibles efectos de la urbanización sobre el hábitat, la fragmentación de la selva y los corredores utilizados por grandes felinos.
La presencia del jaguar no significa automáticamente que el proyecto deba ser rechazado, pero sí incrementa la responsabilidad de la autoridad ambiental para determinar si las medidas de prevención, mitigación y conservación propuestas son suficientes para evitar daños significativos.
HAZUL también cuenta con antecedentes administrativos estatales. El promovente refiere autorizaciones relacionadas con el aprovechamiento de roca caliza y una autorización emitida por la Secretaría de Ecología y Medio Ambiente de Quintana Roo en octubre de 2023 para determinadas obras de urbanización.
Sin embargo, esas autorizaciones no sustituyen la evaluación federal actualmente en curso.
La Semarnat deberá analizar el impacto acumulativo del proyecto sobre vegetación, fauna, agua, suelo y conectividad ecológica, además de determinar si el cambio de uso de suelo forestal solicitado resulta compatible con los instrumentos de ordenamiento ambiental aplicables.
Por ahora, HAZUL es únicamente un proyecto sometido a evaluación.
La decisión final corresponderá a la autoridad ambiental federal, que podrá autorizarlo, imponer condicionantes, solicitar información adicional o determinar que no es ambientalmente viable.
Lo que está en discusión no es sólo la construcción de un hotel o una nueva zona inmobiliaria.
La dimensión del proyecto, las más de 250 hectáreas de selva que se pretende intervenir, los cuerpos de agua vinculados al manto freático y la presencia documentada de especies protegidas colocan a HAZUL frente a una pregunta fundamental para el futuro de la Riviera Maya:
¿hasta dónde puede continuar creciendo Playa del Carmen sin fragmentar los ecosistemas que sostienen precisamente su atractivo natural?
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