El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a elevar la presión sobre sus socios comerciales al poner en duda el futuro del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), aunque dejó abierta la puerta para mantenerlo vigente.
Durante declaraciones a medios al concluir su participación en la cumbre del G7 en Francia, el mandatario estadounidense afirmó que preferiría que el acuerdo comercial no existiera, al sostener que su país estaría en mejores condiciones económicas sin ese mecanismo trilateral. Sin embargo, reconoció que aún existe la posibilidad de firmar su renovación.
“Preferiría no tener el acuerdo, aunque es posible que lo firme”, señaló Trump al referirse al futuro del tratado que regula una de las zonas comerciales más importantes del mundo.
El posicionamiento representa un nuevo giro en el discurso del mandatario, considerando que fue durante su primer mandato cuando impulsó la renegociación del antiguo TLCAN para dar origen al actual T-MEC, el cual entró en vigor en 2020. Trump volvió a insistir en que el tratado anterior fue un mal acuerdo para Estados Unidos y defendió que el nuevo mecanismo incluyera una revisión obligatoria.
El presidente estadounidense también advirtió que las negociaciones podrían no concluir exitosamente y dejó entrever que Washington buscará mayores concesiones dentro del proceso de revisión comercial.
Las declaraciones llegan en un momento clave para América del Norte. México y Canadá han manifestado públicamente su interés por extender la vigencia del tratado, mientras continúan las mesas técnicas de negociación en medio de tensiones por reglas de origen, industria automotriz y políticas comerciales más proteccionistas desde Washington.
Más allá del mensaje económico, el pronunciamiento vuelve a confirmar que para Trump el comercio seguirá siendo una herramienta de presión política y negociación estratégica frente a sus principales socios regionales.




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