Hillary Clinton, de 67 años, anunció hace unos días su presencia en la carrera presidencial. Para ello, ha puesto toda la carne en el asador, incluida la suya propia.
Según confirma el cirujano plástico Federico Mayo, hay evidencias de que la esposa de Bill y candidata demócrata a la Casa Blanca se ha recostado en la camilla de un quirófano para quitarse 15 años de encima.
Por mucho que todo el electorado sepa su edad y que es abuela de Charlotte, la niña de un año de su hija Chelsea, Hillary quería verse más guapa y joven. Demostrar con su aspecto que está preparada para “dirigir el mundo”.
“Le han hecho un buen trabajo, pero su aspecto resulta poco natural, porque tiene la cara un poco hinchada. Con los años, el rostro pierde firmeza y se cae, dando la impresión de una mayor delgadez y huesos más marcados. A Hillary le han infiltrado grasa en los pómulos y ella no está pasada de peso, se nota que no son los suyos”, puntualiza el doctor Mayo, para añadir:
“En cualquier caso, le han hecho un lifting integral estupendo, incluyendo el cuello, y una blefaroplastia (cirugía de párpados). Asimismo, es posible que se haya puesto bótox en la frente para alisársela”.
Hillary ha sido de las políticas pioneras en reconocer la importancia que le da a su imagen. En una conferencia, aconsejó a los asistentes que siempre fueran bien peinados. Ella, por ejemplo, de cara a esta candidatura se ha aclarado aún más el pelo para parecer más cálida y cercana al ciudadano.
En su primer video promocional, Hillary no lleva maquillaje y usa muy pocas joyas. Su ropa es muy Armani, simple y sencilla en líneas, con colores básicos como el azul marino, el rojo y el blanco, los tonos de la bandera de Estados Unidos.
No quiere destacar, prefiere que no la identifiquen con esa primera dama snob y burguesa que llegó a ser en el pasado, esa señora que no faltaba a ninguna cita social en los años 90, cuando su marido era el líder del primer mundo.
Le interesa transmitir que ella era realmente la consejera de su marido, la responsable de los aciertos políticos de su legislatura y que gracias también a ella, a su certera gestión del asunto de la becaria Mónica Lewinsky, su matrimonio salió a flote del escarnio público.
Pero todo eso ya es cosa del pasado. Se ha preparado a fondo para ser la primera presidenta de EU elegida en las urnas y ya empezó a hacer campaña.
Lo primero que hizo es grabar un video en el que todos los perfiles a los que quiere cautivar están representados: una señora a punto de jubilarse, una pareja de gays, una chica que espera su segundo bebé, un hispano nacionalizado estadounidense...
Hillary Clinton se dirige al ciudadano con un lenguaje más coloquial que antes y lanza un mensaje ambiguo, pero inteligente. Dice que quiere ser la defensora de Estados Unidos. Defensora, en inglés, se dice ‘champion’, término que también significa campeón/campeona.
Un juego de palabras por la doble acepción de la palabra que tuvo su revolución tuitera en cuanto se vio el vídeo y que ha servido de anécdota para la historia. Algo que se espera se traduzca en votos.



