Será la primera intervención definitiva a la Plaza de la Constitución en 60 años y plantea restringir el acceso de automóviles tanto al Zócalo como a su circuito vial, e incluso impedir a los autos acercarse a menos de una cuadra.De acuerdo con Dhyana Quintanar, titular de la Autoridad del EspacioPúblico (AEP), el cierre del Zócalo requiere de mucha preparación que tiene más que ver con un problema de movilidad.
Es un tema que requiere un estudio importante, preparación, proyecto y análisis, requiere la intervención de muchísimas instancias locales y federales; es un procedimiento en que se está comenzando a diseñar el proceso de cómo concebir el proyecto.
La parte sustancial es un estudio de movilidad que corre a cargo de la Secretaría de Movilidad que está viendo la red vial del perímetro A del Centro y para que todos los proyectos que se tienen en el Plan Integral del Centro respondan a esta funcionalidad”, adelantó Quintanar.
Los datos duros le dan la razón a Quintanar. Desde hace décadas el Zócalo se convirtió en una gran glorieta, en un punto de paso.
De acuerdo con la Encuesta Origen Destino elaborada en 2007, en el Zócalo se realizan 27 mil 783 viajes diarios, y medio millón de viajes suceden en el Centro de la Ciudad.
Remodelación en el papel
El 16 de agosto de 2011 se presentó ante la UNESCO el Plan Integral de Manejo del Centro y se confirmó que todas las obras de peatonalización y de acceso restringido de calles, incluidas en el documento, serían cumplidas antes de 2016.
Entre ellos está el cierre del Zócalo a la circulación vial para 2015.
Alejandra Moreno Toscano, titular de la Autoridad del Centro Histórico, es escueta al momento de abordar el tema. Sabe que el planteamiento de cerrar la circulación vial en la plaza más importante de México siempre levanta polémica; sin embargo, consideró que lo que se haga en el Zócalo deberá ser “rápido, sencillo y práctico”.
El planteamiento que se maneja en el gobierno de la Ciudad de México es retirar el pavimento en torno al Zócalo y las baldosas instaladas en los años 50 del siglo pasado.
Se trata de hacer algo menos duro, es decir, menor oscuro. Madero, por ejemplo, ha tenido éxito porque es luminosa gracias a su piso nuevo. Igual sucedió con el Monumento a la Revolución. Algo así puede colocarse en el Zócalo”, aseguraron fuentes del gobierno central.



