Cancún, Quintana Roo.— Puerto Juárez se ha convertido en el punto de encuentro más importante para vivir el Janal Pixán, una de las festividades más representativas del Caribe mexicano. Con más de 75 mil asistentes en tres días de celebración, el festival ha consolidado su posición como una experiencia cultural única que combina misticismo, arte y tradición.
Desde la procesión marítima hasta los desfiles repletos de color, música y aromas ancestrales, el evento reunió a familias, turistas y artistas locales que rindieron homenaje a los fieles difuntos con un profundo sentido de identidad y orgullo. Las aguas del Caribe fueron testigo del arribo de catrinas y catrines entre luces, copal e incienso, guiados por el sonido del caracol, símbolo del llamado espiritual maya.
El recorrido principal, que partió del muelle de la calle 45, estuvo acompañado por más de 120 expositores de artesanía, 50 puestos gastronómicos y 51 altares elaborados por familias, escuelas y comunidades locales. Cada espacio ofreció una ventana a las tradiciones que mantienen viva la esencia del Día de Muertos en Quintana Roo.
Durante las presentaciones artísticas, el escenario principal se transformó en una auténtica concha acústica, donde se presentaron agrupaciones como las “Hermanas Candiani”, el ballet folklórico “Tonantzin Expresión Folclórica Mexicana”, el trío “Insomnio Cancún”, la academia “Acadanz”, “Piel Canela” y la Sonora Cancún, quienes deleitaron al público con danzas, música y colorido homenaje a la vida y la muerte.
El festival destacó también por su organización y su proyección turística, al promover la participación de artesanos, emprendedores y artistas locales que impulsan la economía cultural de Cancún. En un ambiente familiar, los visitantes pudieron recorrer los pabellones temáticos con altares, ofrendas, muestras gastronómicas y bebidas tradicionales como el chocolate, el champurrado y el pan de muerto.
La celebración continuará hasta el lunes 3 de noviembre, extendiendo la fiesta de la memoria y la identidad con más actividades culturales, artísticas y gastronómicas. Puerto Juárez, cuna histórica de Cancún, vuelve a demostrar que sus tradiciones no solo se preservan: se viven, se sienten y se comparten con orgullo caribeño.



