Por La Palabra del Caribe
Cancún, Quintana Roo, 24 de julio de 2025.– La guerra de declaraciones entre el entorno del Cártel de Sinaloa y el gobierno federal volvió a encenderse este miércoles, luego de que Jeffrey Lichtman, abogado defensor de Ovidio Guzmán, acusara públicamente a la presidenta electa Claudia Sheinbaum de mantener un pacto con Ismael “El Mayo” Zambada, líder histórico del cártel.
Desde Nueva York, donde Ovidio enfrenta un proceso judicial por narcotráfico, Lichtman utilizó sus redes sociales para lanzar un mensaje directo:
“El Mayo Zambada aún no ha sido arrestado, mientras Claudia Sheinbaum fue seleccionada para ser la próxima presidenta de México. ¿Por qué? Porque el Cártel de Sinaloa eligió a Sheinbaum como presidenta. ¡Vaya elección!”
Las declaraciones del litigante estadounidense han causado revuelo tanto en Estados Unidos como en México, pero en Quintana Roo adquieren un eco especial, debido a los vínculos históricos y familiares del propio “Mayo” Zambada con esta entidad. Parte de su familia reside en Cancún, y su hermano Vicente Zambada García fue asesinado en esta ciudad en 1996, en un crimen que continúa siendo recordado en círculos policiacos y judiciales.
Aunque la presidenta electa ha evitado pronunciarse sobre estas nuevas acusaciones, expertos en seguridad nacional señalan que los dichos del abogado no son fortuitos, y podrían formar parte de una estrategia legal y mediática para desacreditar a las autoridades mexicanas y reforzar la defensa del hijo del capo.
En Cancún, el tema ha sido retomado en redes sociales y círculos de análisis político, donde se advierte que las acusaciones no solo exhiben posibles fracturas internas en la estructura criminal, sino también un uso táctico del escenario electoral mexicano por parte de abogados con influencia internacional.
Analistas recuerdan que la supuesta protección del “Mayo” no es nueva: ha logrado evadir la captura durante más de dos décadas, incluso cuando otros líderes del mismo cártel han sido abatidos o extraditados.
Por ahora, la revelación del abogado de Ovidio Guzmán pone en la mira no solo a Sheinbaum, sino al nuevo escenario de gobernabilidad en México, que tendrá que lidiar con una narrativa cada vez más cargada de sospechas y tensiones entre el poder político y las estructuras criminales.



