Para muchas personas el escuchar tronarse los dedos es mal hábito, por lo que Donald Unger, médico norteamericano investigó este mito sobre las posibles lesiones en los dedos.
Unger recaudó información durante sus 60 años de profesión sobre las personas que tronaron sus nudillos y midió su evolución a su extensa investigación.
Esta investigación la realizó sin ningún fundo ajeno a él y su esposa, y dio a la conclusión que no hay relación entre tronarse los nudillos y la artritis en los dedos.



