Si el PAN se hallaba en una situación complicada para enfrentar el proceso electoral venidero, el ex presidente Felipe Calderón Hinojosa le vino a complicar todavía más el panorama, cuando utilizando un escaparate internacional, el Foro Económico de Davós, lanzó la curiosa amenaza de formar un partido político, obviamente, separándose de Acción Nacional.
El amague suena absurdo de entrada, si tomamos en cuenta que este instituto político apenas está entrando a su verdadera crisis, luego de perder estrepitosamente una racha de 12 años en Los Pinos, en los que ni siquiera logró consolidarse como una verdadera opción de gobierno.
Es decir, todavía no halla la manera de reorganizarse y superar el proceso de desapego del presupuesto, ni mucho menos la forma de presentarse nuevamente ante el electorado con una propuesta seria. Tendría que renovarse. Refrescar sus cuadros políticos y, si no lo hace mediante una purga, está obviando un momento de reflexión para revisar qué falló y pedir perdón por ello.
El gobierno de Vicente Fox de, 2000 a 2006, fue de yerro en yerro, hasta la caricatura. Luego, el de Felipe Calderón, aunque flemático, también mostró una impericia tanto en la comunicación de su línea de gobierno como en la ejecución de sus programas. El resultado está a la vista, con un descontrol de las fuerzas sociales, los cacicazgos y los grupos criminales. De Norte a Sur del país, el reto es alcanzar un estado donde la legalidad sea la norma.
Y ahora, como si de verdad Calderón fuera una especie de `incomprendido´, un solitario profeta con su verdad absoluta, salta al escenario en la primera oportunidad para erigirse en una alternativa para continuar, o al menos así se entiende, lo que se mantuvo haciendo al frente del gobierno.
Parecía que ese mal, el de pensar que una persona por si sola es el partido en su totalidad, era patrimonio de la izquierda y particularmente de Andrés Manuel López Obrador, o Cuauhtémoc Cárdenas y/o Porfirio Muñoz Ledo, cada uno en su respectivo momento.
Y no. Felipe Calderón perdió la presidencia, perdió el control de su partido y luego perdió la posibilidad del mando a distancia cuando su esposa, Margarita Zavala de Calderón, perdió en sus aspiraciones de dirigir al CEN del PAN. Y entonces perdió el auto control y la perspectiva del papel que desempeña en el escenario nacional.



