Una botella de refresco, todavía con etiqueta, sustituye el envase de oxígeno de una paciente internada en la Clínica 25 del IMSS, en Iztapalapa.
La carencia de insumos es tan habitual que, incluso, en el Hospital General Regional 2 del mismo instituto, ya colocaron un pizarrón en donde registran el material faltante. El 13 de enero necesitaban vendas, antibióticos y jeringas.
“¿Qué hace una enfermera de ortopedia y traumatología sin algo tan básico como vendas?”, reprocha una trabajadora del nosocomio.
En este nosocomio, cada día se alimenta la lista de insumos faltantes. El 13 de enero, por ejemplo, faltaban además de vendas, antibióticos, tiras reactivas y hasta jeringas.
Ante las carencias, el personal más experimentado del Hospital General de México, que depende de la Ssa, invierte recursos propios en termómetros y baumanómetros. Dicen que con ello ganan tranquilidad.
“El equipo que hay no funciona y si uno se confía en un equipo que no sirve y dice: ‘el paciente tenía tal presión y no era esa’. Los más baratos salen en 700 pesos. Ahorita están faltando catéteres largos para la terapia endovenosa”, aseguró una enfermero del nosocomio.
En el ISSSTE la queja de las enfermeras es similar, pues los baumanómetros con los que cuentan están descompuestos y ellas se las ingenian para repararlos con cinta adhesiva.
“Tratamos de hacerlos funcionar, de improvisar, porque no nos dan el material con frecuencia. No nos dan el equipo que requerimos. Se usan así unas semanas, unos meses, pero llega un momento en que ya no sirven.
“Las autoclaves (para esterilizar el instrumental), ya no funcionan. Tienen más de 30 años dando servicio”, aseguró otra enfermera del ISSSTE.
El personal advirtió que esta situación es similar en otros hospitales del país.
La sobrecarga de trabajo también es una queja reiterada de las enfermeras, quienes en las últimas semanas han generado movilizaciones de protesta por esta situación y por la exigencia de que se reconozca su profesionalización en todo el sector salud.
De acuerdo con cifras oficiales, una enfermera en el área de quimioterapia, por ejemplo, debería tender a ocho pacientes máximo, en tanto que en unidades de cuidados intensivos neonatales a dos, sin embargo, enfermeras aseguran que la demanda origina que estén a cargo de un número mayor de enfermos.
Marina Salazar, enfermera del Hospital General de México, quien trabaja en el área de oncología aseguró que tiene que atender a más de 12 pacientes.
“Atiendo a tres bebés cuando me tienen que tocar dos”, afirmó por su parte un enfermero que trabaja en una Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales de un hospital de la Secretaría de Salud.
Este viernes una comisión del movimiento de enfermeras que exige aplicar en todo el País el plan de profesionalización de la Ssa, se reúne con autoridades de la dependencia.
Ingresos precarios
Una licenciada en enfermería que trabaja en el IMSS o el ISSSTE tiene un salario base similar al de una secretaria con estudios mínimos de preparatoria.
Una auxiliar de enfermería de la Clínica de Medicina Familiar Xochimilco del ISSSTE, que prefirió omitir su nombre, con licenciatura y 17 años de antigüedad, tiene un sueldo base de 3 mil 636 pesos quincenales, según se observa en su recibo de ingresos.
Además de su sueldo base, recibe bonos y compensaciones. Pero después de restar los impuestos, los seguros y los préstamos, hay quincenas en las que percibe poco más de 2 mil pesos.
Su ingreso contrasta con el salario que se ofrece en el Portal del Empleo de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social en vacantes para secretarias con preparatoria terminada, con sueldos de hasta 4 mil pesos quincenales.




