Las vacunas de Pfizer y Moderna tienen el potencial de proteger contra la Covid-19 durante años e incluso en personas recuperadas de la enfermedad durante toda vida, de acuerdo con un nuevo estudio revisado por pares publicado por un grupo de científicos en la revista Nature.
Investigación sobre las vacunas de Pfizer y Moderna
El nuevo estudio dio a conocer los resultados de una investigación centrada en la capacidad de las células B de memoria para “aprender” a proteger al organismo frente a la infección del SARS-CoV-2.
Los resultados mostraron que las células B de memoria persisten en los centros germinales durante al menos 12 semanas tras la aplicación de un cuadro completo de vacunación.
Estas cifras –aunque requieren de estudios más amplios– abren la posibilidad para afirmar que las vacunas desarrolladas con tecnología ARNm ofrecen una protección que puede durar por años contra la Covid-19.
Incluso, esa protección podría ser “para toda la vida” en personas que se recuperaron de la enfermedad y que posteriormente recibieron una vacuna.
También se considera que las personas que recibieron las vacunas de Pfizer y Moderna no necesitarán una dosis de refuerzo en algunos años.
Lo anterior, aclararon los investigadores responsables del estudio, siempre que las variantes no muten más allá de las actualmente conocidas.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) mantiene reconocimiento de cuatro variantes del Sars-CoV-2 clasificadas como de preocupación internacional: Alfa, Beta, Gamma y Delta.
En los últimos días la OMS clasificó a la variante Lambda, surgida por primera vez en Perú, como de interés ante el aumento en los casos de contagios.
¿Qué pasa con otras vacunas?
El estudio únicamente consideró las vacunas que se aplican actualmente en Estados Unidos y que cuentan con autorización de uso de emergencia en ese país.
En este grupo se revisaron las vacunas de Pfizer y Moderna, ambas de ARNm.
Sin embargo, quedó fuera el biológico desarrollado por el laboratorio Johnson & Johnson, con base en un vector viral, diferente a la biotecnología ARNm.
Al respecto, el investigador que dirigió el estudio, el inmunólogo de la Universidad de Washington en San Louis, Ali Ellebedy, dijo que se espera que estas vacunas tengan una respuesta inmune menos duradera, según consignó el New York Times.
Más datos del estudio
La deducción que el equipo responsable usó para suponer que la inmunidad de las vacunas de Pfizer y Moderna puede durar años tiene que ver con la capacidad de las células B de continuar “educándose” para proteger al organismo contra la Covid-19.
El equipo reconoció que las células inmunes de las personas que habían sobrevivido a la infección permanecían –al menos– ocho meses en la médula ósea.
Información de otro estudio señaló que las células B de memoria continuaban “madurando” y fortaleciéndose al menos un año después de la infección.
Basados en estos hallazgos, los investigadores plantearon que la inmunidad podría ser de por vida para las personas recuperadas de la enfermedad.
Sin embargo, no se tenía una periodicidad precisa para las personas no infectadas que solo recibieron las dos dosis de las vacunas de Pfizer o Moderna.
¿Cómo es que se “educan” las células?
La investigación reveló que tras la primera dosis de las vacunas de Pfizer y Moderna, el centro germinal permanecía activo al menos 15 semanas después.
El centro germinal es una estructura orgánica especializada que se forma tras la infección del SARS-CoV-2 o de la aplicación de la vacuna.
Ahí las células B de memoria se “educan” para responder efectivamente ante la infección y evitar la enfermedad de la Covid-19.
En el caso de una persona infectada y recuperada, el centro germinal se forma en los pulmones.
Mientras que, para las personas que se vacunaron con dosis de ARNm, el centro germinal se forma en los ganglios linfáticos de las axilas, detallaron los investigadores.
¿Por qué es importante?
Como se mencionó, los centros germinales son los sitios en los que las células B se “entrenan” para combatir el virus.
Entre más tiempo pasen estas células en los “centros de capacitación”, mayor es la probabilidad de que aprendan a defender al organismo de las variantes del SARS-CoV-2.
Lo relevante, según explicó el doctor Ellebedy es que normalmente, estos centros germinales alcanzan su punto máximo una o dos semanas, después de una inmunización, lo que no ocurre con las vacunas de ARNm.
El equipo resaltó que estos son los primeros resultados de inmunización que se tienen en investigaciones con humanos.
Abundó que los datos obtenidos no son aplicables para adultos mayores o personas con sistemas inmunológicos débiles o que tomen medicamentos que inhiben la inmunidad.
Estos grupos, según especificaron, es probable que sí requieran dosis de refuerzo.
(Con información de Nature y The New York Times)



