Caminos del Mayab Por Martín G. Iglesias
Reza uno de los textos bíblicos que “una casa dividida contra sí misma, no puede prevalecer”. Hoy, ante los hechos ocurridos el fin de semana en temas de inseguridad, los tres niveles de gobierno y los tres poderes del Estado deberían cerrar fila con la sociedad para poder regresar la paz a Quintana Roo.
Es tiempo que todos los sectores de la sociedad apoyemos para el empoderamiento del Estado, con el único fin que regrese el Estado de Derecho en todos los niveles; es momento que los mismos integrantes de la institución de Seguridad Pública analicen que no es conveniente servir al crimen organizado, pues eso atenta aún contra sus propias familias. Es necesario que los funcionarios de primer nivel, del gobierno federal, estatal y municipal, dejen de fomentar actos de corrupción, de omisión y de falta de capacidad para cumplir con su trabajo, servir a los quintanarroenses.
Que suene como advertencia, si no afianzamos al Estado y sus Instituciones, la violencia, agresividad y la impunidad pondrán en riesgo el tejido social, al grado que estos flagelos serán incontrolables y, sobre todo, indeseables para la paz y tranquilidad de Quintana Roo. Pero también necesitamos ser ciudadanos más proactivos y aspirar hacia la virtud; acciones que comprendan diversas acciones, como políticas de difusión de valores y de motivación ética. De igual manera, es de capital importancia la figura de la integridad como virtud clave en la actividad judicial. Asimismo, es de suma importancia que las autoridades comiencen a realizar ejercicios prospectivos sobre qué y cómo puede afectar al Estado en el corto, mediano y largo plazo el tema de seguridad, ya que siempre será más fácil lidiar con una crisis cuando esta ha sido anticipada; de ahí que se le debe de aplicar inteligencia al flagelo de la inseguridad.
Es hora de preguntar a nuestros senadores, José Luis Pech Várguez, Marybel Villegas Canché y Mayuli Martínez Simón, ¿cuánto recurso han gestionado para seguridad en Quintana Roo?, ¿cuántas iniciativas a favor de la población quintanarroense han subido al pleno para ser aprobadas?; pero no solo ellos, sino también cuestionar a los siete diputados que representan al estado en la Cámara baja, para que nos digan qué han hecho en sus respectivos distritos para apoyar a los municipios a fortalecer la seguridad. No se trata solo de criticar, ni de aprovechar para sacar raja política de la situación, se trata de actuar, pero en una sola estrategia para hacer frente al mencionado crimen organizado.
Vamos a dejar a un lado los dogmas políticos. Suplicamos que nuestros gobernantes y representantes populares dejen a un lado sus intereses personales y privilegien el bien general, el beneficio de seguridad a la sociedad. Repartir culpas en estos momentos resulta de lo más bajo, oportunista y ocioso. Vamos a proponer soluciones, creo que entre todos podemos llegar a resultados que devuelvan la paz y la tranquilidad a las familias quintanarroenses.
SASCAB
La sociedad no debemos permitir (ni comprar) a aquellos políticos y medios de comunicación que quieren sacar provecho de una situación de desgracia. En el primer caso todos los políticos originarios del estado son corresponsables de lo que sucede en Quintana Roo; en el segundo caso, no se trata de vender más periódicos con el morbo, ni mucho menos de obtener más “like”, eso es lo más bajo que puede existir y pudre el tejido social.



