Desde Ernesto Zedillo a la fecha, es decir en los últimos 20 años, en los discursos presidenciales el turismo fue una prioridad, pero fueron escasas las acciones que aterrizaron los gobiernos que hubo en ese lapso de tiempo.
El rosario de peticiones que el sector empresarial quintanarroense hizo al entonces candidato Ernesto Zedillo en el Centro de Convenciones de Cancún quedaron para el anecdotario. La repavimentación de medio tramo de la avenida Kukulcán y la modernización de la actual carretera a Tulum fue lo que alcanzó a hacer su gobierno, antes del enfrentamiento, primero político y luego judicial, que tuvo con el entonces gobernador Mario Villanueva Madrid, cuyas consecuencias pagó el estado con el congelamiento de proyectos de infraestructura.
Con Vicente Fox Quesada se implementó la devolución del IVA a los turistas, un proyecto que presentaron los empresarios quintanarroenses en aquella reunión con el candidato Zedillo con la intención de impulsar al Caribe Mexicano como un destino de compras similar a Miami, pero sin las complicaciones del visado que exige Estados Unidos.
Sin embargo, se estableció un mecanismo que volvió inoperante lo que iba a ser un atractivo que, aunque sigue existiendo, no se difunde más que en algunas tiendas que operan bajo el esquema de duty free y son sus empleados quienes explican a los turistas el funcionamiento de ese esquema fiscal.
Con Felipe Calderón Hinojosa el “cachondeo democrático” con las autoridades de Quintana Roo alcanzó para el segundo piso de la carretera federal a Tulum en el tramo que atraviesa Playa del Carmen. Hubo alguna obra de infraestructura, pero coyuntural, como la que se hizo para apuntalar la organización de la cumbre climática, pero no fruto de una planeación.
Los tres sexenios, el de Zedillo, Fox y Calderón, se caracterizaron por cambios constantes en la Secretaría de Turismo. No hubo seguimiento a ningún plan y, así por ejemplo, se dejó languidecer el proyecto Mundo Maya o el de Ciudades Coloniales. Incluso, Felipe Calderón quiso desaparecer a la Sectur, pero los empresarios del ramo turístico no se lo dejaron.
Para que las cosas funcionen en cualquier organización, ya sea pública o privada, debe haber un “alineamiento” de visiones, de objetivos. Que todas las partes jalen hacia el mismo lado. Esa es la diferencia fundamental entre los tres sexenios anteriores y el actual en su relación con estados fundamentales para la economía del país, como Quintana Roo.
El gobierno de Enrique Peña Nieto se ha comprometido poner a México en el top ten de la industria turística mundial y cuenta con una secretaria de Turismo, Claudia Ruiz Massieu, quien proviene de un estado turístico como Guerrero y, por tanto, ella misma conoce a fondo del tema.
Y de manera coincidente, el presidente de la Comisión de Turismo de la Conferencia Nacional de Gobernadores es el Ejecutivo de Quintana Roo, la entidad líder, la que marca la pauta de la industria sin chimeneas en toda América Latina.
La sinergia entre Peña Nieto, Claudia Ruiz y Roberto Borge se hizo palpable en el acto principal del Día Mundial del Turismo, que se celebró a fines de la semana pasada en Guadalajara.
El liderazgo de Quintana Roo y del propio Borge Angulo quedaron en evidencia con el trato de camarada, de mucha cercanía que le prodigó el presidente Peña, quien se mostró afable, consentidor hacia un gobernador joven, dedicado a hacer crecer a su estado y con ello a su propio país.
Los números están a la vista. Por segundo año consecutivo Quintana Roo se perfila a establecer nuevos récords en visitantes y derrama económica y, contra lo que se pudiera pensar, no se bajan los brazos. Al contrario, se busca la manera de apuntalar con nuevos productos para fortalecer a los destinos turísticos y agregar otros, como es Felipe Carrillo Puerto que, con su oferta cultural fue propuesto por Borge Angulo para formar parte de la selecta lista de Pueblos Mágicos, al igual que Isla Mujeres y Holbox.
Son los resultados de la sinergia.
Platea
El sábado pasado el presidente municipal de Solidaridad, Mauricio Góngora Escalante, hizo a un lado los rumores que había sobre el cierre del acceso a la playa de Punta Esmeralda, en Playa del Carmen y, con ello, también canceló toda posibilidad de uso político que se le pretendía dar al tema.
Descartó cualquier posible bloqueo a la entrada. Ofreció garantías de ello e, incluso, anunció una inversión superior a los $4 millones para dignificar el acceso y construir infraestructura que permita un mejor disfrute del lugar.
Entre los propietarios de predios costeros siempre ha habido la tentación de cerrar los accesos a la zona federal. La Riviera Maya es testigo, incluso, de largos litigios para demoler muros que impedían el acceso a las playas.
Sin embargo, hoy no son necesarios los litigios, porque la autoridad está dispuesta a hacer valer sus facultades y eso, como ocurre en el caso de Punta Esmerada, da confianza y tranquilidad a la población que suele acudir a los arenales.
Luneta
Puerto Juárez va saliendo del olvido gracias a importantes obras de infraestructura que realizan los gobiernos de Borge Angulo y Paul Carrillo de Cáceres, cada uno en el ámbito de sus competencias.
La prolongación de la avenida López Portillo que atraviesa el histórico puerto, recientemente reconstruida con concreto que luce un atractivo estampado, contribuye a cambiar el rostro a una población largamente olvidada a pesar de ser la cuna de Cancún y paso obligado de miles de turistas.
Sin embargo, es una lástima que no se hayan planeado mejor los trabajos, pues un tramo de la avenida recientemente reconstruida se tuvo que volver a abrir para introducir los tubos del drenaje que se habilita en la comunidad.
Así, se pierden recursos por el olvido de algún proyectista, el atraso de alguna constructora que no previó introducir los tubos antes de que se tendiera el pavimento de concreto.
Ojalá haya más atención a ese tipo de cosas, pues los recursos son escasos.
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