En Seattle sueñan con formar una dinastía y tienen el talento para lograrlo.
Los Halcones Marinos entran a la temporada 2014 como campeones del Super Bowl, en el que presumieron un dominio total a la defensiva.
Esta unidad, que fue la que menos puntos y yardas por pase permitió la campaña pasada, no tuvo mayores movimientos, por lo que se espera que se mantenga como su carta fuerte.
Sin embargo, en la ofensiva sí tendrán que modificar y, tal vez, pensar todavía más en usar el ataque terrestre, encabezado por Marshawn Lynch.
El quarterback Russell Wilson, quien lanzó para 3 mil 357 yardas y 26 touchdowns, batallará por haber perdido a dos importantes blancos: a los receptores Golden Tate, quien emigró a Detroit, y Sydney Rice, quien sorprendió al anunciar su retiro.
Para reforzar la debilitada posición, Seattle eligió en el Draft a Paul Richardson, aunque fue hasta la segunda ronda.
Por fortuna, Wilson ha demostrado que sabe correr con el balón y sus 539 yardas (segundo mejor del equipo) son la mejor prueba de que su elusividad puede hacer caminar a su ataque si es necesario.
Seguridad con Rodgers
La férrea defensa de Seattle tendrá frente a ellos a la fuerte ofensiva comandada por Aaron Rodgers quien en la campaña pasada tuvo 290 intentos de pase, le completaron 193 intentos, para ganar 2536 yardas por aire y concretó 17 pases de anotación.
Confianza en Wilson
El poder ofensivo de los Halcones Marinos de Seattle recae primordialmente en la versatilidad de su mariscal de campo Russell Wilson, quien en la campaña pasada lanzó para 3357 yardas y tuvo 26 pases de TD, pero también corrió en 96 ocasiones, ganando 539 yardas por tierra.



