Canal de información del acontecer Quintanarroense y termómetro del ambiente político Local y Nacional

¿Por qué el mal gobierno? – Martín G. Iglesias

4

La queja es generalizada, lo mismo en el norte que en el sur del estado, los ciudadanos se preguntan por qué su presidente(a) municipal es no hace las cosas bien; por qué tenemos que hacer trámites tan largos para que nos den una respuesta sobre el problema de la inseguridad, la basura, el alumbrado público, bacheo y buena atención de los que se supone son nuestros empleados.

Hay un conocido refrán que dice que “si no sabe gobernar su casa, ¿cómo gobernará la ajena?; parece que nuestros gobernantes actuales y su gabinete muestran que están llenos de arrogancia, astucia, egoísmo, codicia, lujuria, celos, odio, envidia, borracheras, entre otros defectos de la personalidad que llevan hasta el escritorio que les concedió el pueblo.

La decepción de los gobernados es tal, que las y los presidentes municipales de Quintana Roo difícilmente vuelvan a repetir en el cargo, el comentario es generalizado, “hemos sido víctimas de sus engaños, pero nosotros mismo tenemos la culpa, por votar por ello”.

Pero ¿cómo prevenirse a los malos gobiernos?, la respuesta es, desde que el futuro gobernante es candidato. Solo bastaría ver cómo vive el que quiere gobernarnos, si tiene familia o no, si cuenta con solvencia moral, si no se ha visto involucrado o involucrada en un escándalo de orden público. Entonces usted me diría, nos quedaremos sin candidato. No, en la sociedad existen personas que tienen el deseo de gobernar a sus conciudadanos, que no van por la ambición de hacerse rico con el cargo, sino que ese cargo se convierta en un instrumento de servicio. Porque los políticos piensan que los cargos se heredan, pasan de padres a hijos sin el menor recato, ya vimos que esas fórmulas no funcionan y por ello hay gobernantes en la cárcel.

Comparto una frase: el árbol se conoce por los frutos, tal fruto, tal árbol; frutos buenos, buen árbol, frutos malos, mal árbol; así de sencillo. Yo diría, al gobernante se le conoce por sus resultados y cumplimiento a sus compromisos de campaña; el gobernante que te engaña una vez, te engañará dos veces, quizá la primera vez que lo haga él o ella sea el culpable, pero si te engaña nuevamente, la culpa es tuya porque ya sabías que ese gobernante es mentiroso(a).

Los municipios de Quintana Roo han sido y son engañados por astutos políticos que lo único que quieren es el placer, el poder y el dinero, eso es todo. Los perversos de la política suelen tener brillantes ideas y oculta corrupción moral.

Advierto desde ahora, viene un proceso electoral donde los ciudadanos debemos de tomar el control, ya lo hemos demostrado antes, somos capaces de hacer lo mejor por nosotros mismos. Eso sí, se tendrán que renunciar a las prebendas que otorgan los gobernantes corruptos, como las despensas, la compra de credenciales de elector, el pago por la promoción política y el “regalo” de estar en la nómina sin trabajar.

SASCAB

Al Oficial Mayor del gobierno del estado de Quintana Roo, Manuel Alamilla Ceballos no le fue nada bien con el cuestionamiento de los diputados en el marco de la glosa del Primer Informe de Carlos Joaquín González. En la entidad existen personas mucho más preparadas que él, con una trayectoria intachable en cuanto al desempeño de la administración pública.

Alamilla Ceballos cometió muchos yerros, en muy poco tiempo; su permanencia en el cargo sería una especie de capricho, en detrimento de la imagen que se tiene de esta administración que se llama del Cambio. Los quintanarroenses no cambiaron para estar igual, porque hay casos comprobados que los perseguidores luego se vuelven perseguidos.

Comentarios
error: Contenido desarrollado por La Palabra del Caribe y SIM AGENCIAS