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«Lo que AMLO quiso decir»: igual que con Fox, pero viral

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Andrés Manuel López Obrador marca, diariamente, la agenda política nacional. Sus opositores han caído en una inercia que ya aburre. Va más o menos así:

AMLO publica un tuit estilo Trump, lanza cualquier frase en un discurso, hace una declaración tronante y a continuación, en automático, recibe respuesta, bien sea para aplaudirlo o para refutarlo. Casi siempre los críticos del Peje emiten argumentos sólidos o bien desmenuzan sus frases para exhibirlo como intolerante, mentiroso, moralino, simulador, incongruente, etcétera.

Siguiente acto: las huestes del líder de Morena, cuyo dominio de las redes sociales impresiona, salen a defenderlo. La mayoría con insultos a quien comete el gravísimo pecado de pensar distinto.

Viene, entonces, el más novedoso efecto de esta rutina: personas serias y con preparación ejecutan a coro una variante de aquel vocero de Vicente Fox que todos los días tenía que salir a aclarar: «Lo que el presidente quiso decir…». La frase se volvió un clásico en la jerga política.

La complicada tarea de intentar dar sentido a los dislates de López Obrador se ha vuelto una misión colectiva. Para defender lo indefendible, emergen de donde menos uno se imagina personas que explican que en realidad el Peje quiso decir otra cosa y lo malinterpretaron.

Colosal cuanto inútil tarea. Las piruetas verbales con que intentan justificarlo terminan por enredarnos más. Para colmo, su jefe político no les da un respiro con tanta ocurrencia. Van algunos ejemplos: amnistía a políticos corruptos y a criminales, echar abajo la reforma educativa y la energética, decir que cavar un pozo petrolero «no tiene ciencia», denostar a la sociedad civil organizada, su promesa de cambiar la Carta Magna por una «Constitución moral»; anunciar que los derechos de las minorías de la población, como los homosexuales, los decidirán las mayorías en un plebiscito. Ayer avaló que un obispo de Guerrero se reúna a negociar con los narcos, en fin…

El asunto, empero, deja de ser divertido y se vuelve peligroso, ante todo para ellos mismos: AMLO se comporta como un tirano que habla y decide a capricho, sabedor de que no tendrá necesidad ni de dar explicaciones: sobra quienes salgan a defenderlo.

El episodio de ayer en la Cámara de Diputados es un aviso: el dictamen de la iniciativa de ley para que el gobierno federal tenga el control absoluto del gasto en publicidad oficial fue aprobado en comisiones por legisladores del PRI, del PVEM, del Panal ¡y uno de Morena! El único presente en la votación, pues los demás diputados morenistas se salieron del recinto cuando el documento iba a ser votado. Una maniobra típica de cuando se hacen acuerdos en lo oscurito: lanzar la piedra y esconder la mano. La ley en mención sería muy beneficiosa, tal como está ahora, para el siguiente presidente de la República, y AMLO «ya se vio».

AL ESTILO CHUY VALDÉS. El suceso político de hoy en el estado es el registro de los candidatos del PRI a presidentes municipales, pero uno en particular es garantía de tumultos y vítores. Nos referimos, desde luego, al del político más carismático que ha dado Sinaloa en los últimos años: Jesús Valdés Palazuelos.

La tarde de hoy, a las 18:00 horas, Valdés se registra ante el Consejo Municipal Electoral, ubicado en Río Elota 440 poniente, colonia Guadalupe (a tres cuadras de la Bravo, entre Gral. Juan M. Banderas y Donato Guerra).

Aquello será una verdadera fiesta popular: a donde va, Chuy Valdez jala multitudes. Su característica sonrisa es imán para ganar simpatías y, claro, votos. Sabe conectar con la gente, y sabe, también, compartir esa fuerza electoral con sus compañeros en campaña. Acercarse a él es garantía de éxito para el resto de los candidatos, aunque exista uno que otro que prefiera no hacerlo por envidia. Como dicen los tuiteros: tú sabes quién eres.

Fuente: debate

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